Por supuesto, dice *Andrea; como se identificó en diálogo con Caracol Radio, ella no se ha prestado para eso porque está en horas laborales y nunca ha participado en un trío.

Así fue la historia, según ella:

Una señora que estaba en embarazo y el esposo me dijo: ‘mira, es que a ella le dieron apetitos extraños, y ella quiere saber si tú quieres formar parte de nuestra pequeña reunión’: hacer un trío”.

Aunque esa vez ella se negó, cuenta que en otra ocasión le fue a llevar un pedido a un cliente que resultó exhibicionista:

Uno les pasa todo por el cubículo, pero apenas sienten que uno lo abre para dejarles el pedido y las vueltas ellos abren la puerta y se muestran desnudos, le hacen a uno propuestas indecentes”.

En ese sentido, *Andrea dice que conoció un cliente hombre que iba solo al motel donde trabajaba, pero que extrañamente no pedía compañía de ningún sexo:

Era un cliente que iba mucho, ya lo conocíamos y le decíamos ‘la reina’. Era un hombre muy apuesto, de traje, y cuando había puente duraba hasta tres días. Entraba con una maleta y metía mucho vicio. Cuando salía de la habitación encontrábamos juguetes sexuales”.

Además, dice, hay clientes que han intentado sobrepasarse con ella y con sus compañeras, lo que representa un peligro para desempeñar su labor:

En una ocasión, casi abusan de una compañera. Llegaron dos tipos y pidieron una prostituta y mientras llegaba, mi compañera fue a atenderlos y la encerraron y cuando llegó la prostituta y vio eso, nos contó y le ayudamos”

Pero no todo ha sido sexo y propuestas indecentes, ya que en una ocasión a un cliente le dio un infarto y murió:

En una ocasión a un señor, ya de edad, le dio un ataque al corazón y estaba con una jovencita. Nosotros nos asustamos, por lo de su esposa y todo eso, pero afortunadamente la muchacha resultó ser la esposa. Él murió en el ascensor del edificio”.

Además, le tocó presenciar un suicidio, y varios sustos por ruidos que no precisamente son de placer:

El señor que iba solo, el de los juguetes sexuales, siempre pedía una habitación en el quinto piso. Y allí había una ventana que daba al parqueadero del primer piso, y él se tiró por esa ventana. En esa habitación nos suelen asustar mucho, nos tocan, y encontramos cosas tiradas en el piso”.

Al final, en diálogo con la emisora, la mujer concluye que lo que más piden las parejas es “trago”, “comida” y “mucha agua”, porque “la gente se deshidrata bastante” en las faenas amorosas.

Escuche la entrevista completa aquí:

Y es que con estas historias queda claro que los moteles han pasado de ser un tabú a convertirse en un negocio rentable. Eso sí, hay que diferenciar que una cosa son los moteles (que prestan servicio por horas y la asistencia se limita a lo que hay en la habitación), y otra los hoteles (que firman contrato con el cliente y tienen varios servicios para sus necesidades).

Por ejemplo, en un artículo de Cívico se reseña que cinco de las zonas más apetecidas de la ciudad para ir a ‘motelear’ son “El ‘Triángulo de las bermudas’”: en el sector de Álamos, “Moteles de Las Américas”: por los lados de la reconocida ‘cuadra alegre’, “Chapinero”, en inmediaciones a la zona de bares, “Restrepo”: en el cruce de la Caracas con Primero de Mayo y “Moteles de la 170”: en el norte de la ciudad.