Su texto lo publicó Vice este 4 de junio, tres semanas después de que Margarita subiera su columna ‘Puta y putero’ a El Tiempo, el pasado 20 de mayo.

Entre las frases que rechaza enfáticamente Yoko se destaca la de que “el hombre paga por violarla”, luego de asegurar que la trabajadora sexual “más que recibir plata por brindar un servicio, lo que hace es vender su derecho sobre su propia integridad física y mental”.

Ruiz argumenta que, aunque sí existen casos de violencia, hay muchas mujeres que, como ella que lleva de prostituta 20 años, decidieron dedicarse a esa profesión sin ninguna presión y porque en ella tienen autonomía para decidir a qué acceden y a qué no: “Hay muchas cosas a las que digo que no, pues siempre procuro sentirme cómoda en el trabajo y cuidarme a mí por encima de todo”.

Además de aludir al disfrute sin tabúes nuestra sexualidad, Yoko le pide a Margarita no perpetrar los estigmas sociales que piden condenar, perseguir y penalizar a quienes le dan su sustento: los clientes, que entre otras cosas, aclara, no todos son “violadores”, como los llama la columnista, sin que son universo diverso en el que caben “parejas heterosexuales, hombres derrotados, mujeres curiosas, personas en condición de discapacidad, jóvenes descubriendo el sexo, etc”.

Para Ruiz, esa solución que apoya Margarita, basada en un análisis de la abogada penalista Helena Hernández, simplemente obligaría a “miles de mujeres a la clandestinidad, exponiéndolas a la vulneración de sus derechos por parte de redes de explotación sexual”.

En la misiva, titulada ‘Carta de una puta colombiana a las abolicionistas’, Yoko también tumba los otros dos puntos de la actriz: la prostitución es igual que la trata de personas y “es una consecuencia directa del fenómeno de la pobreza”.

Sobre el primero, asegura que no representan la totalidad del trabajo y además le cuenta a Margarita que desde la Red Comunitaria Trans también se dedican a denunciar ese delito y a acompañar a las víctimas.

Y sobre el segundo, le cuestiona que las personas privilegiadas se “hacen las de la vista gorda frente a la prostitución (abundante) en las clases acomodadas: el intercambio sexual por favores siempre ha estado presente, pero sólo condenan el de las pobres para subsistir”.

La carta de Yoko Ruiz fue bien recibida por Margarita Rosa de Francisco, que en Twitter le agradeció por hacerla escuchar su voz y reconoció sus sólidos argumentos en contra de los suyos. Eso sí, dejó claro que nunca ha dicho que las putas sean delincuentes.