El banano es una de las frutas que son más difíciles de preservar, debido a lo rápido que llega a madurarse. Es normal que, luego de comprar o bajar este alimento, a los pocos días ya comience a ponerse muy amarillo y, con el pasar del tiempo, se ponga mallugado, con puntos negros y su sabor no sea el mejor.
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Sin embargo, colgar el racimo de esta fruta se ha mostrado como una solución para que duren más tiempo y tengan el punto amarillo perfecto para comer. Por ejemplo, Joaquín Núñez, conocido en redes como ‘Jimmy, zona de pruebas’, experimentó con la diferencia en el cuidado de los bananos.
Para ello, partió el racimo en tres partes diferentes: una la colgó, la otra la colocó en un plato y la última la dejó dentro de una bolsa. A los 10 días, los resultados diferentes fueron más que notorios.
El suspendido en el aire, pese a que tenía puntos negros en la cáscara, en su interior se veía bien y, según el creador de contenido, su sabor estaba en su punto. Por su parte, el del plato estaba más mallugado, aunque no estaba tan pasado. El más crítico fue el envuelto en el plástico, pues quedó completamente oscuro en su exterior.
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No obstante, el truco de colgarlos para que dure más tiene su ciencia, y por ello hay claves para entender la fruta.
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¿Por qué es importante colgar los bananos?
Según un cocinero, la fruta es buena tenerla suspendida en el aire para que su maduración sea más lenta y uniforme. Esto se debe principalmente a que los bananos pueden aplastarse por su peso cuando están sobre una superficie, lo que trae más rápido los puntos blandos y negros que aceleran su descomposición.
Sumado a ello, al racimo le circulará mejor el aire si está colgado, disminuirá su humedad y no se va a podrir.
¿Por qué los bananos maduran tan rápido?
En palabras más técnicas, se debe al gas etileno, una hormona vegetal que esta fruta libera más rápido cuando su tallo se corta de los árboles. Es por eso que dejar los racimos en platos u otro tipo de superficie implica que la fruta quede entre sus propios fluidos y, en consecuencia, maduren más rápido.
Es por ello que es importante que les dé aire y la mejor solución está en colgarlos, pues en esa posición se dispersan dichos gases. No obstante, es importante no dejarlos bajo el sol o que se acaloren, ya que también esto los pudre muy fácil
Otra solución puede ser envolverlos en papel aluminio para que el gas etileno se demore mucho más en liberarse, o dejarlos en la nevera es una buena solución. Sin embargo, tienen que meterse en el refrigerador cuando estén amarillos; aunque tengan la cáscara oscura, su fruto seguirá siendo comestible.
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