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Escrito por:  Óskar Ortiz
Redactor y estratega SEO     Feb 15, 2026 - 8:11 am

En medio de las sorpresas con restaurantes en el Eje Cafetero, es pertinente poner la lupa en algunos platillos que son verdaderos manjares de esta región y que en muchas zonas del resto del país pueden pasar desapercibidas.

Pulzo hizo la tarea de recopilar tres muy populares para explicar cómo se ven y detalles acerca de la manera en la que son tan apetecidos por más de un comensal, no solo local sino foráneo.

¿Qué es la caspiroleta en Colombia?

La caspiroleta es una bebida caliente tradicional de Colombia, valorada profundamente en la cultura popular como un remedio casero reconstituyente y un postre reconfortante.

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En el territorio colombiano ha adquirido una identidad propia, especialmente en el Eje Cafetero y en los departamentos de Antioquia y Santander. Esta preparación consiste esencialmente en una mezcla cremosa de leche, huevos, pan, canela y azúcar, que le otorga su carácter distintivo y caluroso, ideal para los climas fríos de la montaña.

La preparación de esta bebida es un arte doméstico que requiere paciencia para evitar que los huevos se cocinen de forma desigual. El proceso comienza calentando la leche con astillas de canela y endulzando al gusto.

En un recipiente aparte, se baten las yemas de huevo con energía hasta lograr una consistencia espumosa, las cuales se incorporan lentamente a la leche caliente sin dejar de revolver. Este método crea una textura aterciopelada y espesa que recuerda al ponche tradicional.

Muchas familias suelen agregar galletas de soda trituradas o pan rallado para darle mayor cuerpo, convirtiéndola en una merienda sustanciosa que se consume habitualmente durante las tardes lluviosas o antes de dormir.

¿Qué es el migote?

El migote es una preparación tradicional de la gastronomía cafetera que consiste en la mezcla de una bebida caliente con trozos de alimentos sólidos, generalmente pan o arepa, entre otros, e incluso queso.

Esta costumbre culinaria, más que una receta sofisticada, representa una práctica doméstica cotidiana que busca aprovechar los ingredientes disponibles para crear una merienda sustanciosa y reconfortante.

El término proviene de la acción de desmigar o trocear, y su esencia radica en la combinación de texturas donde lo crujiente del pan o el maíz se suaviza al absorber el líquido caliente, creando una amalgama de sabores dulces y salados muy apreciada en los hogares.

Las versiones más populares del migote se elaboran utilizando chocolate de mesa, café con leche o aguapanela como base líquida. A estas bebidas se les añaden pedazos de queso campesino, almojábanas, pan de bono o arepas de maíz, permitiendo que el queso se derrita ligeramente por el calor.

También en departamentos como Antioquia y Santander, es común que esta mezcla se consuma durante el desayuno o en la tarde como el ‘algo’ o merienda. Esta preparación refleja la sencillez de la cocina rural colombiana, donde la nutrición y el calor de hogar se encuentran en un mismo tazón, siendo un plato que evoca recuerdos de infancia para millones de ciudadanos en este 2026.

¿Cómo se preparan las migas?

Las migas son un plato emblemático de la cocina tradicional colombiana, especialmente representativo de la región antioqueña y el Eje Cafetero, que destaca por su sencillez y capacidad de aprovechamiento.

Esta receta consiste fundamentalmente en trozos de arepa de maíz que se rehogan en un guiso sabroso conocido como hogao, compuesto por cebolla larga, tomate maduro, aceite y sal.

El objetivo principal es transformar las arepas que han quedado del día anterior en un desayuno sustancioso y reconfortante, demostrando la recursividad característica de la gastronomía rural del país que sigue vigente en este 2026.

La preparación comienza picando las arepas de maíz blanco o amarillo en pequeños pedazos irregulares. Paralelamente, se prepara el hogao en una sartén grande, sofriendo la cebolla y el tomate hasta que suelten sus jugos y formen una salsa espesa.

Una vez el guiso está listo, se incorporan los trozos de arepa para que absorban todo el sabor y la humedad de la salsa. Muchas versiones tradicionales incluyen huevos batidos que se mezclan directamente en la sartén hasta que cuajen, creando una textura suave que contrasta con el cuerpo de la arepa.

Algunas familias añaden también trozos de queso campesino o cilantro fresco al final para realzar el perfil aromático del plato.

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