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El canibalismo en serpientes, entendido como la acción de consumir individuos de la misma especie, ha sido objeto de numerosos mitos y percepciones erróneas. Hasta hace poco, se consideraba un comportamiento esporádico y excepcional. Sin embargo, un reciente análisis exhaustivo, publicado en la revista Biological Reviews, desafía esta visión y muestra que este fenómeno es mucho más común y distribuido de lo que se creía. Los autores de este estudio recopilaron 503 episodios documentados de canibalismo en 207 especies de serpientes, pertenecientes a 15 familias distintas y detectados tanto en estado silvestre como en cautiverio. Esta revisión sistemática representa el primer intento por estimar la verdadera extensión del canibalismo en el grupo.
El estudio revela que los eventos de canibalismo se concentran predominantemente en tres familias. La familia colúbridos (Colubridae), que constituye el 29 % de los casos, es la más diversa en términos de especies, tamaños y dietas, e incluye ejemplares como la culebra real (Lampropeltis). En segundo lugar, la familia víboras (Viperidae) comprende el 21,2 % de los casos totales; este grupo está conformado por serpientes robustas y, con frecuencia, venenosas, como aquellas del género Bothrops y las conocidas cascabeles. Por último, la familia de elápidos (Elapidae), que cuenta con un 18,9 % de los registros, reúne especies altamente venenosas como las serpientes corales (Micrurus) y las cobras, siendo la cobra real (Ophiophagus hannah) especialmente reconocida por alimentarse de otras serpientes.
Los resultados refutan la creencia de que el canibalismo en serpientes es tan solo un accidente. Los investigadores cotejaron la hipótesis de que este comportamiento podría explicarse por la búsqueda de alimento y hallaron una fuerte correlación entre el tamaño del depredador y el de su presa. Así, es más habitual que las serpientes de grandes dimensiones se alimenten de otros ejemplares proporcionalmente grandes, lo que sugiere patrones similares a los de la depredación entre diferentes especies.
En su análisis, los científicos utilizaron un árbol filogenético, herramienta que permite analizar las relaciones evolutivas entre especies, y descubrieron que el canibalismo ha surgido de manera independiente al menos once veces en la historia evolutiva de las serpientes. Este hallazgo descarta que el comportamiento tenga un origen único en un antepasado común, comprobando que este rasgo ha evolucionado varias veces en distintos linajes.
La investigación también resalta el papel de la morfología como factor facilitador del canibalismo. En particular, la presencia de mandíbulas macrostomadas —estructuras que posibilitan abrir la boca ampliamente para deglutir presas voluminosas— fue identificada en muchos de los linajes donde el canibalismo es habitual, como el grupo Alethinophidia, pero ausente en la mayoría de las serpientes con movilidad mandibular limitada. Esta variabilidad anatómica delimita qué especies pueden recurrir con mayor frecuencia a este complejo comportamiento alimenticio.
Los autores concluyen que el canibalismo no sólo es más común de lo que se pensaba, sino que, muchas veces, responde a una actitud oportunista y no a una estrategia reproductiva o alimentaria fija. Factores como la historia evolutiva, la especialización alimentaria o morfología, y el ambiente, inciden en la aparición de este rasgo, que hoy forma parte integral del repertorio ecológico de las serpientes.
¿Cómo se define una mandíbula macrostomada y por qué es importante para el canibalismo en serpientes?
Una mandíbula macrostomada es aquella capaz de abrirse extraordinariamente, permitiendo a ciertos reptiles, como algunas serpientes, tragar presas de tamaño considerable respecto a su propio cuerpo. La investigación señala que esta característica anatómica es fundamental para facilitar el canibalismo, ya que amplía las opciones alimenticias y permite consumir congéneres de gran volumen. Este rasgo, ausente en muchas especies con movilidad mandibular restringida, ha evolucionado en algunos linajes e influye decisivamente en la frecuencia y las condiciones en las que se presenta el canibalismo dentro de las serpientes.
* Este artículo fue curado con apoyo de inteligencia artificial.
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