El Espectador es el periódico más antiguo del país, fundado el 22 de marzo de 1887 y, bajo la dirección de Fidel Cano, es considerado uno de los periódicos más serios y profesionales por su independencia, credibilidad y objetividad.
Seleccionar un vino puede convertirse en una tarea abrumadora para muchos consumidores, quienes enfrentan estantes repletos de etiquetas variadas y características aparentemente enigmáticas. Según una guía publicada por El Espectador, la elección suele fundamentarse en aspectos tan simples como el precio, el diseño de la botella o una etiqueta llamativa, pero detrás de estas apariencias existe información sustancial que ofrece pistas esenciales sobre lo que se va a adquirir.
Una de las primeras claves para entender una etiqueta de vino está en identificar el nombre y la bodega. En ocasiones, el vino lleva el nombre del productor; en otros casos aparece una marca específica. Reconocer una bodega por experiencias previas puede ser de gran utilidad, ya que la familiaridad con el estilo de producción permite tomar decisiones más informadas. Además, es relevante comprobar el porcentaje de alcohol, el cual no solo cumple con los requerimientos legales, sino que revela el carácter del vino: una mayor graduación, por lo general, implica una sensación más “cálida” y de mayor cuerpo en la boca, mientras que niveles más bajos corresponden a vinos ligeros y fáciles de beber.
Otro aspecto de suma importancia es la Denominación de Origen (D.O.), la cual certifica que el vino cumple con normas específicas de calidad y proviene de una zona determinada, influyendo en factores como el tipo de uva, el clima y las particularidades del proceso de elaboración. El año de cosecha, conocido como añada, deja ver cómo las condiciones climáticas de cada temporada afectan la uva y, en consecuencia, el sabor y la complejidad del vino. Por ello, es recomendable prestar atención a la añada, pues el vino puede variar notablemente de un año a otro incluso dentro de la misma variedad.
La clasificación del vino, que se refiere al tiempo de envejecimiento, también aporta información crucial. Un vino “joven” suele tener poco o ningún paso por barrica, resultando en una bebida más fresca y frutal. Por su parte, los vinos de “crianza”, “reserva” y “gran reserva” han pasado más tiempo afinándose, por lo que presentan perfiles más complejos. Así, la elección depende de los gustos y la ocasión particular.
La variedad de uva empleada es otra pista fundamental: los conocedores pueden buscar uvas que hayan disfrutado antes, como la tempranillo, más equilibrada, la garnacha, de perfil frutal, o la cabernet sauvignon, que aporta mayor estructura y densidad. En vinos blancos, las variedades como verdejo o albariño añaden frescura y acidez.
Finalmente, la indicación “contiene sulfitos” merece mención especial. Aunque todas las etiquetas deben advertir sobre la presencia de este compuesto, no significa necesariamente que el vino sea de menor calidad o artificial, ya que los sulfitos ocurren naturalmente durante la fermentación y actúan como conservantes. Sin embargo, quienes son alérgicos o sensibles a los sulfitos deben tener en cuenta esta información antes de la compra. Así, cada aspecto de la etiqueta aporta a la construcción de una experiencia más consciente y personalizada frente al vino.
¿Por qué se recomienda prestar atención a la añada en la etiqueta del vino?
La añada, es decir, el año de la cosecha de la uva, resulta crucial porque factores climáticos como la temperatura y la precipitación varían de una temporada a otra. Estos cambios afectan las características del fruto y, en consecuencia, el perfil del vino producido a partir de esa cosecha. Por lo tanto, un mismo vino, elaborado en distintas añadas, puede exhibir diferencias notables en cuanto a sabor, aroma y estructura.
Para los consumidores que buscan repetir una experiencia que les resultó satisfactoria, el revisar la añada permite asegurarse de que la nueva botella contará, en la medida de lo posible, con las mismas cualidades que disfrutaron previamente. Además, conocer la importancia de la añada ayuda a descubrir matices y apreciar la diversidad que ofrece el mundo del vino año tras año.
* Este artículo fue curado con apoyo de inteligencia artificial.
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