El medio aseguró que después de los 45 años de edad, al menos el 37 % de las mujeres tienen orgasmos dormidas, mientras que ellos desgastan esta posibilidad antes de los 20 años y para los 30 se convierte en una probabilidad muy vaga.

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Esto ocurre en la quinta etapa del sueño, ‘Rapid Eye Movement’ (REM, por sus siglas en inglés), que ocurre 90 minutos después de conciliarlo. En ese momento el movimiento de los ojos se hace intenso, el ritmo del corazón aumenta, la respiración también se acelera, no se puede controlar la temperatura corporal y la actividad cerebral se activa; allí es cuando más sueños aparecen.

El cerebro está tan activo en ese momento que envía tantas señales al cuerpo que se puede producir un orgasmo, algo que en muchas ocasiones se borra de la mente de la persona una vez se despierta e incluso puede producirse sin segregar fluidos sexuales.

Esto no quiere decir que siempre que haya un sueño erótico se produzca un orgasmo, incluso el cerebro puede alcanzar el clímax sin que la persona encuentre restos del ‘crimen’ en la ropa interior, dijo la sexóloga Silvia Carpallo para El Espectador.

Según la especialista el cerebro es el verdadero órgano sexual, pues sin la actividad de este no se pueden desarrollar los actos sexuales y mucho menos concluir. Además, agregó que para algunas personas esto puede ser una liberación cuando el orgasmo no se alcanza estando despiertos, es una necesidad del cerebro.