Pese a que muchos hombres heterosexuales ven la práctica como algo exclusivo de los gais, es importante aclarar que esta “no amenaza la orientación sexual”; incluso, “hay muchos homosexuales a los que no les gusta la penetración anal” y a miles más que el beso negro no les antoja.

Para explicar el proceso correcto y así disfrutar más de esta experiencia sexual, la brasileña recomendó que el ano esté totalmente limpio. Si hay heridas en la zona o en la boca de quien dará el estímulo se recomienda no llevarlo a cabo.

Según Flavia, la forma más fácil de relajar la zona es empezar dando caricias en el perineo (‘nies’); para que todo sea más placentero podría hacer uso de un lubricante saborizado, pues ayudará hasta para que haya una fricción más intensa.

Cuando la persona se sienta más cómoda, se podrá pasar la lengua alrededor del ano constantemente y haciendo diferentes formas para activar las terminales nerviosas; luego, tendrá la libertad de endurecer un poco la lengua y penetrar levemente el ano a su antojo y el de su pareja, agregó Dos Santos.

La idea es penetrar y que la persona sienta el masaje. Los dos deben estar de acuerdo“, concluyó la especialista.

Aquí, la explicación de la sexóloga: