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El emblemático palo e mango de la plaza Alfonso López ha sido sometido por primera vez a un detallado “chequeo médico” utilizando una tomografía sónica, logrando observar el interior de su tronco sin necesidad de intervenirlo físicamente. Los primeros hallazgos, según lo presentado por el equipo liderado por el ingeniero agrícola Jairo Rosero, revelan una pudrición interna localizada en el centro del árbol. Sin embargo, la estructura general permanece firme y, al menos por ahora, no implica un peligro inminente de caída. Esta condición, si bien no es alarmante, requiere cuidados más especializados y una atención técnica constante para preservar la salud del árbol.
Para el procedimiento, el equipo instaló un tomógrafo de origen alemán alrededor del tronco, el cual mide más de cuatro metros de circunferencia, junto a la tarima Francisco El Hombre. Este aparato funciona mediante impulsos de sonido; los sensores, al ser golpeados en la superficie de la corteza, emiten ondas que viajan por la madera, y el software del dispositivo registra sus velocidades y rebotes. Como explicó la ingeniera ambiental Natalia Rosero, las zonas de menor densidad o afectadas por pudrición hacen que las ondas viajen con menor velocidad, formando patrones en la imagen circular que delata áreas debilitadas.
El proceso incluyó la colocación de pequeñas puntillas para fijar los sensores, lo que suscitó dudas entre los asistentes sobre posibles daños al árbol. Jairo Rosero aclaró que, tras realizar más de 2.000 tomografías en Cali, no se han presentado infecciones asociadas al uso de puntillas, esto gracias a su material de acero inoxidable y a un estricto proceso de desinfección según protocolos fitosanitarios. Aprovecharon para destacar la importancia de desinfectar siempre las herramientas de poda y tala, pues muchas enfermedades se transmiten a través de implementos mal manejados.
El análisis final mostró un 70 % de la estructura interna y un 30 % de la externa en buen estado, confirmando que el árbol es estable pero con una afectación central manejable. El origen principal de la pudrición no es la edad del árbol, sino las malas intervenciones humanas, como cortes antitécnicos o falta de sellado adecuado, que permiten la acumulación de agua y el inicio de la pudrición.
A pesar de sus muchos años y las heridas visibles, el palo e mango continúa mostrando vigor. Los expertos sugieren mejorar las condiciones del entorno, facilitando un mejor acceso a agua y nutrientes, comparándolo con un anciano que necesita suplementos. Por referencias históricas y testimonios de habitantes, se estima que el árbol supera los 100 años de edad, aunque algunos vecinos ligan su presencia a épocas incluso anteriores.
El caso del palo e mango deja lecciones claras para el manejo del arbolado urbano. Mientras los cultivos comerciales cuentan con protocolos definidos, la atención a árboles urbanos nativos carece aún de tratamientos específicos, realizándose intervenciones con productos genéricos que no siempre resuelven los problemas. El trabajo investigativo del equipo de Rosero en ciudades como Cali, donde han analizado la velocidad de las ondas en cientos de especies y recolectado datos valiosos, resalta la necesidad de mayor investigación para conocer la respuesta de diferentes especies urbanas y fortalecer su manejo técnico.
El diagnóstico y las recomendaciones completas sobre el estado del palo e mango, así como estrategias para su conservación, serán expuestos en el Noveno Foro del Árbol, organizado por Foros EL PILÓN y patrocinado por empresas y entidades como Drummond LTD, Corpocesar, Afinia y Valledupar Ciudad Verde. Durante este evento, que se realizará en Valledupar, el equipo presentará en mayor detalle los resultados del estudio y las acciones necesarias para que el palo e mango siga siendo símbolo y memoria cultural de la región.
¿Cuáles son los riesgos de intervenir árboles urbanos sin un manejo técnico adecuado?
Esta pregunta cobra especial relevancia al analizar los factores que contribuyeron a la pudrición interna observada en el palo e mango. Como revelaron los expertos a cargo del estudio, muchas de las afectaciones más severas en árboles urbanos no derivan de su edad, sino de intervenciones poco técnicas: cortes indebidos, uso de herramientas sin desinfectar o cambios bruscos en el entorno inmediato.
La falta de manejo técnico puede agravar problemas estructurales, propiciar infecciones o acelerar el deterioro, lo que incrementa el riesgo de caída o pérdida del patrimonio arbóreo. Por eso, los especialistas insisten en seguir protocolos estrictos y en fortalecer la formación técnica de quienes trabajan en la gestión y cuidado de árboles en las ciudades.
* Este artículo fue curado con apoyo de inteligencia artificial.
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