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La gestión adecuada de las sobras de comida es esencial para preservar la salud y evitar riesgos de intoxicaciones alimentarias. Según una entrevista de Europa Press Salud Infosalus con la nutricionista Beatriz González, el descuido en el almacenamiento de estos alimentos es una causa frecuente de problemas sanitarios. González destaca que los microorganismos que pueden afectar la salud prosperan especialmente en el rango de temperatura comprendido entre los 4 y 60 grados Celsius. Por ello, insiste en que tras su cocción, los alimentos deben mantenerse alejados de este intervalo térmico para impedir la proliferación bacteriana y garantizar su inocuidad.
La recomendación principal es no almacenar las sobras directamente en la nevera apenas termina la cocción, ya que esto podría elevar la temperatura interna del refrigerador y comprometer el estado de otros alimentos allí almacenados. La especialista propone permitir que los alimentos se atemperen a temperatura ambiente durante un corto periodo, alrededor de 15 a 30 minutos, antes de refrigerarlos. Sin embargo, advierte que no deben permanecer más de dos horas fuera del frío para evitar la multiplicación de bacterias nocivas para la salud.
Para acelerar el proceso de enfriamiento, Beatriz González sugiere utilizar un método sencillo: colocar el recipiente caliente dentro de un balde con agua fría y hielo. En aproximadamente cinco minutos, la temperatura de la comida descenderá lo suficiente como para almacenarse de manera segura en la nevera. Otra alternativa válida es situar el recipiente bajo un chorro de agua fría. De esta manera se previene el crecimiento de bacterias que pueden desarrollarse cuando los alimentos pasan demasiado tiempo a temperaturas que favorecen su multiplicación.
La correcta organización de las sobras también implica almacenarlas en porciones pequeñas y en recipientes herméticos, lo que favorece un enfriamiento más uniforme y añade una capa de seguridad. González insiste en que esta práctica contribuye a preservar la calidad y la seguridad del alimento durante el periodo de conservación.
En cuanto a alimentos enlatados, González advierte sobre el peligro de dejar latas abiertas en la nevera, una costumbre común en muchos hogares. Explica que esto puede causar contaminación del contenido por oxidación de la lata y transferencia de olores y sabores desagradables a la comida, por lo que recomienda trasladar el alimento a envases de vidrio o acero inoxidable antes de refrigerarlo.
El tiempo de conservación depende del tipo de alimento. Las carnes cocidas, así como sopas y guisos con carne o verduras, pueden mantenerse en buen estado entre tres y cuatro días. Los pescados y mariscos cocinados, en cambio, deberían consumirse en uno o dos días. Por su parte, el arroz y las pastas es preferible comerlas entre dos y tres días, y las verduras cocidas pueden utilizarse de tres a cuatro días, según las recomendaciones de la nutricionista.
Beatriz González desaconseja el recalentamiento repetido de las sobras, pues cada vez que se calientan se incrementa la probabilidad de que las bacterias se multipliquen, elevando así el riesgo para la salud. Asimismo, desmonta el mito según el cual el buen olor de un alimento es un indicio confiable de seguridad, ya que muchas bacterias y toxinas peligrosas no alteran ni el olor, ni el sabor, ni el aspecto de la comida. Por tanto, González aconseja guiarse por las condiciones de conservación y los tiempos recomendados más que por las percepciones sensoriales.
¿Recalentar alimentos en el microondas es seguro?
El uso del microondas para calentar las sobras es una práctica extendida en la mayoría de los hogares modernos. Sin embargo, la seguridad de este procedimiento depende de algunos factores clave, entre ellos la correcta distribución del calor. Una de las preocupaciones radica en que el microondas calienta los alimentos de manera irregular, lo que podría dejar zonas frías y, por ende, permitir la supervivencia de microorganismos perjudiciales.
Resulta fundamental utilizar recipientes aptos, remover la comida a mitad del calentamiento y asegurarse de que la temperatura de todo el alimento supere los 60 o 70 grados Celsius, como recomienda la nutricionista González. Este método ayuda a garantizar la eliminación de los posibles agentes patógenos y salvaguarda la salud del consumidor. ¿En su hogar aplica estas pautas para el recalentamiento de las sobras?
* Este artículo fue curado con apoyo de inteligencia artificial.
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