Un ejemplo claro de esto son las plumas, un elemento simple con el que, como mencionó la especialista en relaciones de pareja y sexualidad Elsy Reyes, se puede hacer una especie de collar para el pene.

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Para este juguete se pegan algunas plumas a un listón o cinta, se puede usar para hacer un masaje previo, para aumentar las sensaciones y después amarrarla a la base del pene (sin ahorcarlo). Una vez hayan empezado las penetraciones, este collar estimulará los labios mayores, menores y el clítoris.

Nota: por higiene, se recomienda usar solo una vez.

Con una simple ‘pashmina’ o una sábana delgada se puede practicar un poco de ‘bondage’. Mientras que la mujer está en posición de perrito, el hombre pasa la prenda por debajo de la mujer, de tal forma que su abdomen quede totalmente cubierto y agarra las esquinas para lograr tener el control del momento; aquí el hombre no tiene que moverse y la mujer no se cansará.

Nota: para esta práctica solo se deben tener unas cuantas cuerdas en casa y aprender a hacer uno que otro nudo.

En cuanto al sexo oral, cuando se habla de temperaturas las sensaciones aumentan en un 100 %, así que con una simple paleta (cualquier helado) que se chupe, la boca se enfriará, después empezarán los movimientos orales sobre la vagina o el pene hasta que la zona recupere su calor normal.

Si se quiere jugar aún más, se puede beber algo de té caliente, dar sexo oral y volver a chupar el helado, así se activarán todas las terminales nerviosas de los órganos sexuales.

Cuando se quiere jugar con pinturas comestibles, pero el presupuesto no alcanza, la miel de maple o chocolate líquido son una gran alternativa. Con un pincel dibujar formas en el cuerpo y luego recoger cada pincelada con la lengua.

Nota: las zonas en las que más se puede jugar son la entrepierna en la mujer y los dedos en los hombres.