La suspensión del partido entre Millonarios y Once Caldas, programado para el martes 13 de octubre en El Campín, generó fuertes críticas del presidente de la Dimayor, Carlos Mario Zuluaga, contra Sencia, operador del estadio. El encuentro fue aplazado minutos antes del inicio debido al mal estado de la gramilla, que no cumplía con las condiciones necesarias para disputar el compromiso.
“Desafortunadamente, no tenemos estadios en Colombia. No es solo en Bogotá, sino que también pasó en Medellín. […] Nosotros no podemos ni vender una cerveza con alcohol en el estadio, pero en los conciertos se distribuye droga y licor, hay menores de edad, hay muertos y no pasa nada. Estamos en una total desventaja”, detalló en Blu Radio.
Zuluaga aseguró que la Dimayor revisó previamente la cancha con expertos y que el especialista contratado por Sencia había certificado que el escenario estaba en condiciones para jugar. Según el dirigente, Millonarios también había aceptado que el partido se realizara.
El presidente de la Dimayor amplió sus cuestionamientos al estado general de El Campín y afirmó que el deterioro no se limita a la cancha, sino que también afecta las instalaciones físicas del escenario. Además, señaló que la Dimayor enfrenta dificultades para recibir autoridades deportivas y potenciales inversionistas, debido a que Sencia tendría el control de los palcos y las sillas.
Zuluaga también cuestionó el manejo del estadio desde que Sencia asumió su operación. La polémica llevó al alcalde de Bogotá, Carlos Fernando Galán, a pedir al IDRD iniciar un proceso para determinar si hubo un posible incumplimiento en las obligaciones de mantenimiento de la cancha.
“Vamos a tener una reunión con Sencia porque, desafortunadamente, perdimos la credibilidad con ellos. […] Ellos pretendían que el partido se jugara y dijeron que el problema era de Dimayor y no de ellos”, agregó en ese medio.
Finalmente, resaltó que la organización de la liga colombiana ha sido compleja y que se hace pese a muchos obstáculos que se ponen constantemente.
“Estamos haciendo el fútbol a pesar de no tener estadios, de no tener la autorización de muchas autoridades locales y a pesar de muchos inconvenientes en cada partido. Nadie se pregunta cuánto costó lo de ayer y quién asume esos costos”, concluyó.
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