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Escrito por:  Fabián Ramírez
Subeditor     Sep 22, 2026 - 5:27 am

En el centro del poder ejecutivo, la gestión de la seguridad nacional ha adoptado un estilo tan radical como inusual. Como Comandante Supremo de las Fuerzas Militares, el presidente Abelardo de la Espriella ha consolidado un método de mando directo y permanente que rompe con los protocolos tradicionales de comunicación burocrática, apostando por la inmediatez operativa desde el Palacio de Nariño hasta los rincones más apartados de la geografía colombiana.

La herramienta clave de este esquema de gobierno es un radioteléfono Motorola encriptado y con cobertura nacional, un dispositivo que le otorga al mandatario un canal directo, seguro e ininterrumpido. Gracias a esta tecnología, el jefe de Estado se conecta en tiempo real no solo con la cúpula militar de las Fuerzas Armadas, sino también de manera directa con los pelotones desplegados en la selva y las zonas de alta complejidad de orden público. Este mecanismo de enlace evita intermediarios y permite una toma de decisiones instantánea frente a cualquier amenaza terrorista o criminal.

Las operaciones de seguridad bajo este mandato operan bajo un esquema continuo de veinticuatro horas al día, los siete días de la semana. La directriz gubernamental apunta a un liderazgo dinámico e imparable, donde los consejos de seguridad encabezados habitualmente por el mandatario y los altos mandos castrenses se han convertido en la columna vertebral de la estrategia. En estos encuentros tácticos se evalúan los reportes operacionales al detalle y se trazan las directrices precisas para desarticular las economías ilícitas y las estructuras criminales que intimidan a las regiones del país.

Este sistema de mando sincronizado ha comenzado a arrojar resultados tangibles respaldados por contundentes golpes a la criminalidad. Las recientes operaciones articuladas por la Fuerza Pública —que han permitido la captura de peligrosos cabecillas en zonas urbanas y la incautación de millonarios cargamentos de estupefacientes en altamar mediante operaciones de guardacostas— evidencian la efectividad de una cadena de mando conectada segundo a segundo con el terreno de operaciones.

La administración sostiene que la prioridad absoluta es imponer el orden, recuperar el control territorial y garantizar la tranquilidad de los ciudadanos en todo el país, dejando claro que el Estado mantiene una persecución implacable contra los actores armados y las organizaciones delictivas. Con el radioteléfono en mano y una cúpula militar firmemente comprometida con la ofensiva, el Gobierno reafirma su premisa de mantener una vigilancia rigurosa y un liderazgo inquebrantable sobre la seguridad de la nación.

Balance del terremoto, según el presidente

El presidente Abelardo de la Espriella hizo la primera alocución presidencial y allí dio actualización oficial sobre las personas que han muerto, han sido afectadas e hizo otros anuncios sobre lo que hará en el país en los próximos días, superada la primera etapa.

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