Mientras que un religioso sufrió un insólito caso, las autoridades judiciales determinaron el cierre definitivo del proceso penal que se adelantaba contra el sacerdote Francisco de Roux por supuesto encubrimiento en hechos de abuso sexual.
La solicitud de preclusión fue presentada por la Fiscalía en favor del padre tras advertir que no hay pruebas de favorecimiento, reveló Semana, al replicar la decisión en este caso.
El organismo investigador agilizó las diligencias pertinentes y estableció la improcedencia de continuar con las indagaciones, acudiendo ante el estrado judicial correspondiente para presentar el material recaudado.
Las pruebas recolectadas demostraron que las determinaciones asumidas en su momento por el religioso se ajustaron a los requerimientos normativos del derecho canónico.
Durante la audiencia pública, la representación de la Fiscalía argumentó con firmeza ante el administrador de justicia la falta de méritos para mantener activa la causa.
Tras valorar de manera exhaustiva el acervo probatorio expuesto, el juzgador ratificó la pertinencia del pedido institucional, dictando la terminación del expediente a favor del investigado.
“No se evidencia el incumplimiento de un deber funcional, religioso, institucional o que el mismo pueda transformarse en un comportamiento de tipo penal, pues para ello inequívocamente, es indispensable demostrar, verificar y validar que la conducta reunía en el caso de Francisco; esa conclusión permite explicar por qué entonces sí activó los derechos canónicos, pero no se puede llegar a presumir que tenía una posición de garante de una persecución penal”, dijo el juez.
La resolución judicial dejó en claro que la conducta examinada no constituye infracción al ordenamiento penal colombiano.
Los elementos acopiados en la fase investigativa acreditaron que Francisco de Roux inició las acciones disciplinarias necesarias para esclarecer los acontecimientos reportados, conforme a los parámetros eclesiásticos.
“Tampoco sería adecuado afirmar que esa actuación canónica demuestra necesariamente la ausencia de dolo; lo que permite sostener es que constituye un elemento objetivo relevante para valorar el comportamiento en conjunto con las circunstancias mencionadas y desde luego, en síntesis, el despacho considera que el juicio de la ecuación típica debe adecuarse sobre el comportamiento del padre Francisco y no exclusivamente sobre aquello que dejó de hacer”, advirtió el despacho.
La determinación de dar por terminado este asunto no desestima la ocurrencia de los hechos que involucran a otro presbítero.
Sencillamente ratifica que la imputación por supuesto encubrimiento carece de sustento fáctico, pues se activaron los protocolos correspondientes en el marco institucional.
“Bajo ese contexto, la actuación acredita que en su condición de sacerdote provincial activó los mecanismos institucionales que se encuentran previstos en el derecho canónico y que derivaron en esa imposición de sanciones eclesiásticas. Apreciando en conjunto esas circunstancias con la prescripción de la investigación, permite establecer la atipicidad de la conducta”, dijo el juez.
El fallo de preclusión cobró firmeza jurídica absoluta al no registrarse recursos ni apelaciones por parte de los intervinientes en el proceso.
De esta manera, la causa penal queda clausurada de forma concluyente en los estrados judiciales.
Esta decisión pone fin a la controversia legal surgida en torno a las competencias y actuaciones del alto dignatario religioso frente a la justicia ordinaria.
Asimismo, sienta un precedente relevante respecto a la articulación entre el derecho canónico y la legislación penal en investigaciones sobre el clero.
¿Quién es Francisco de Roux?
Francisco de Roux Rengifo es un reconocido sacerdote jesuita, economista y filósofo colombiano que ha dedicado su trayectoria al trabajo comunitario y la paz.
Nacido en Cali en 1943, de Roux adelantó estudios de Filosofía en la Universidad Javeriana y completó un doctorado en Economía en la Universidad de París.
A lo largo de su trayectoria profesional, el religioso lideró el Programa de Desarrollo y Paz del Magdalena Medio, promoviendo iniciativas de diálogo social territorial.
Entre 2008 y 2014, el sacerdote ejerció el cargo de Superior Provincial de la Compañía de Jesús en Colombia, coordinando la labor eclesiástica nacional.
Posteriormente, la Comisión de Esclarecimiento de la Verdad designó a Francisco de Roux como su presidente para liderar la investigación sobre el conflicto armado.
Bajo su dirección, el organismo extrajudicial elaboró el Informe Final entregado en 2022, documento que consolidó los testimonios de miles de víctimas colombianas.
Su labor humanitaria le ha valido múltiples reconocimientos internacionales, destacándolo como una figura clave en la construcción de reconciliación en el país.
Recientemente, la justicia ordinaria precluyó una investigación en su contra tras verificar que actuó bajo los parámetros establecidos por el derecho canónico.
Actualmente, Francisco de Roux continúa participando en espacios académicos y de debate público, promoviendo el diálogo intersectorial y la defensa de los derechos humanos.
Su liderazgo ético lo consolida como un referente imprescindible para entender la historia reciente y los procesos de paz en el territorio nacional.
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