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Escrito por:  Óskar Ortiz
Redactor y estratega SEO     Sep 25, 2026 - 2:40 pm

Las estadísticas demográficas oficiales reflejan un cambio histórico profundo en la dinámica poblacional del territorio colombiano, con particularidades en cada región.

Durante el año 2025 nacieron en Colombia 441.537 bebés, evidenciando una diferencia de 205.984 nacidos menos en comparación con los registros de 2016.

Esta cifra implica un promedio diario de 1.210 partos en el país, representando 559 alumbramientos menos por jornada frente a la media de 1.769 reportada hace nueve años.

Paralelamente, la tasa global de fecundidad descendió de 1,7 a 1,0 hijos por cada mujer al finalizar su vida reproductiva.

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El Departamento Administrativo Nacional de Estadística (Dane) confirmó que esta marca representa el nivel más bajo registrado durante los últimos 20 años.

Las cifras publicadas el jueves 24 de septiembre dentro del boletín de Estadísticas Vitales indican que entre enero y julio de 2026 nacieron 253.175 bebés.

Aquel volumen superó por 3.776 partos el balance del mismo periodo de 2025, significando una ligera subida del 1,5 por ciento. Sin embargo, los decesos mostraron un alza del 4,8 por ciento en idéntico lapso.

Por consiguiente, el crecimiento natural alcanzó un saldo de 80.749 personas, situándose como la brecha más reducida observada para ese periodo desde 2016.

Revisando el trayecto histórico, el organismo estadístico contabilizó 647.521 nacimientos en 2016. Posteriormente, la cifra ascendió a 656.704 en 2017, marcando un alza del 1,4 por ciento y fijando el volumen máximo hasta 2025.

Durante aquel año pico, nacían diariamente en promedio 1.799 niños en todo el suelo nacional.

Para 2018 se contabilizaron 649.115 partos, contrayéndose 1,2 por ciento, mientras que en 2019 sumaron 642.660, cayendo 1,0 por ciento.

Durante 2020 la cifra descendió a 629.402, una contracción de 2,1 por ciento, y en 2021 se ubicó en 616.914, reduciéndose 2,0 por ciento.

A partir de 2022 el ritmo de caída se acentuó dramáticamente. Aquel año se contabilizaron 573.625 partos, un 7,0 por ciento menos. En 2023 la cifra cayó a 515.549, contrayéndose 10,1 por ciento, y en 2024 bajó a 453.901, marcando un desplome del 12,0 por ciento.

Solamente en el lapso comprendido entre 2021 y 2024, el volumen anual acumuló una reducción de 163.013 alumbramientos.

Durante el año pasado nacieron 441.537 bebés, constituyendo el registro mínimo de la serie histórica. Ese balance arrojó 12.364 partos menos que en la vigencia anterior, representando una bajada del 2,7 por ciento.

Sobre este fenómeno, la doctora en Demografía y docente de la Universidad Javeriana, Ángela Vega, analizó el comportamiento de las métricas.

“Todavía es temprano para decir que tocamos fondo pero hay señales muy claras de la desaceleración en la caída de los nacimientos”, indicó en el diario El Tiempo.

La especialista formula dos explicaciones posibles frente al panorama actual.

La primera sostiene que la desaceleración entre 2022 y 2024 acumula los impactos de la pandemia en la toma de decisiones reproductivas, agotándose en 2025. La segunda supone que 2025 represente un freno momentáneo previo a nuevas bajas.

“Todavía necesitamos más tiempo para distinguir esos dos escenarios. Los dos son probables”, señaló.

Según el Dane, entre 2016 y 2018 la tasa de fecundidad se mantuvo en 1,7 hijos por mujer. Durante 2019 bajó a 1,6, situándose en 1,5 entre 2020 y 2021. En 2022 alcanzó 1,4, en 2023 descendió a 1,2 y en 2024 a 1,1. Durante 2025 tocó el piso histórico de 1,0 hijos por mujer.

La reducción afectó a todos los rangos etarios, impactando mayormente a las mujeres jóvenes. En adolescentes de 15 a 19 años la tasa pasó de 63,6 partos por mil en 2016 a 30,3 en 2024 y 27,8 en 2025, contrayéndose 56,3 por ciento.

En la franja de 10 a 14 años descendió de 2,8 por mil en 2016 a 1,6 en 2024 y 1,5 en 2025, cayendo 46,4 por ciento. En el grupo de 20 a 24 años la tasa bajó de 92,3 a 52,1 por mil, reduciéndose 43,6 por ciento.

En mujeres de 25 a 29 años pasó de 79,3 a 52,6 por mil, mostrando una contracción del 33,7 por ciento. El descenso resulta progresivamente menor a mayor edad materna.

En mujeres de 30 a 34 años la tasa pasó de 57,7 a 41,2 por mil entre 2016 y 2025, cayendo 28,6 por ciento.De 35 a 39 años bajó de 32,2 a 23,7, contrayéndose 26,4 por ciento, y de 40 a 44 años varió de 8,4 a 6,8, bajando 19,0 por ciento.

En mujeres de 45 años o más pasó de 0,4 a 0,3 por mil desde 2016, manteniéndose en 0,3 durante 2025. Durante 2025 las mujeres de 25 a 29 años desplazaron al grupo de 20 a 24 como la franja con mayor tasa de alumbramientos.

Ángela Vega confirma que este comportamiento responde a la postergación consciente de la maternidad. Factores como la permanencia educativa, inserción laboral, uniones tardías y costos de crianza explican la transformación social.

“Una cosa es cuántos hijos quieren tener las personas y otra cuántos hijos pueden efectivamente tener dadas sus condiciones de vida”, afirmó y añadió: “Si una mujer tiene su primer hijo a los 37 años, la probabilidad de que tenga un segundo hijo es mínima”.

Frente a 2024, las principales bajas se observaron entre 20 y 24 años, con 2,6 nacimientos menos por mil, y en adolescentes con 2,5 menos.

Geográficamente, Amazonas presentó la caída más fuerte al pasar de 2,4 a 1,1 hijos por mujer entre 2016 y 2025. Cesar, Huila y Sucre redujeron un hijo por mujer.

Tasas superiores a un hijo persisten en Vaupés (2,0), La Guajira (1,8), Guainía (1,5) y Guaviare (1,4). En contraste, Caldas registró 0,7, Bogotá y Nariño 0,8, mientras Antioquia, Cauca, Cundinamarca, Quindío, Risaralda y Valle alcanzaron 0,9.

Risaralda, Caldas, Cauca y Boyacá lideraron las mayores caídas regionales en 2025. En Bogotá el descenso se desaceleró pasando del 7,2 por ciento en 2024 al 1,3 por ciento en 2025.

Étnicamente, los nacidos reconocidos como indígenas representaron el 5,6 por ciento en 2025, mientras los afrodescendientes cayeron al 3,5 por ciento.

Paralelamente, las defunciones subieron a 284.254 en 2025, reduciendo el crecimiento natural a 157.283 personas, la brecha más estrecha registrada.

“Estamos viviendo las dos caras del mismo proceso de transición demográfica”, explica Vega.

“El riesgo de entrar en crecimiento natural deficitario está ahí, presente y cercano”, advierte.

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