Los centros comerciales de Bogotá también están ajustando su operación ante las condiciones más secas que enfrenta el país y la presión que esto puede generar sobre el suministro de agua y la generación de energía. Titán Plaza, Plaza Imperial, Plaza de las Américas y Tintal Plaza han incorporado o reforzado medidas como paneles solares, sensores de movimiento, sistemas para aprovechar el agua lluvia y controles sobre el consumo, con el objetivo de disminuir el uso de estos recursos.
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El caso de Titán Plaza muestra parte de los resultados de estas estrategias. Durante el primer semestre de 2026, el centro comercial captó 6.408 metros cúbicos de agua lluvia, cifra que representa un aumento de 27.9 % frente al mismo periodo del año anterior.
El recurso es tratado y utilizado dentro de sus instalaciones, lo que ha permitido reducir el consumo de agua potable proveniente de la red en 12 %. El centro comercial ya contaba con un sistema para llevar agua lluvia a las unidades sanitarias y utilizarla también para el riego de jardines.
En materia de energía, Titán Plaza cuenta con 384 paneles solares que durante los primeros seis meses del año produjeron 160.737 kWh. A esto se suman medidas relacionadas con iluminación y control del consumo, que en conjunto han contribuido a una reducción de 7 % en el uso total de energía, de acuerdo con los datos reportados por el centro comercial.
La estrategia no se concentra únicamente en Titán Plaza. Plaza Imperial, Plaza de las Américas y Tintal Plaza también han implementado acciones relacionadas con el control de fugas, el aprovechamiento de aguas lluvias, la iluminación y el manejo de equipos para reducir el gasto de agua y electricidad.
Estas medidas hacen parte de ajustes que el sector viene incorporando a sus operaciones ante la posibilidad de que las condiciones de sequía aumenten la presión sobre los recursos.
El tema cobra especial relevancia en Colombia por la relación entre las condiciones climáticas y dos recursos fundamentales para las ciudades: el agua y la electricidad. Una menor disponibilidad hídrica puede afectar tanto el abastecimiento de algunas regiones como la generación hidroeléctrica, que tiene un papel importante dentro del sistema eléctrico nacional.
Por eso, el llamado al ahorro no recae únicamente sobre los hogares: grandes espacios comerciales y empresas también buscan disminuir la cantidad de agua y energía que necesitan para mantener su operación.
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En ese escenario, los centros comerciales se convierten en un ejemplo de cómo las empresas pueden modificar procesos y utilizar infraestructura para enfrentar periodos de mayor presión sobre los recursos. El aprovechamiento del agua lluvia y la generación solar, además de reducir consumos en sus instalaciones, buscan disminuir la dependencia de la red convencional en momentos en los que el país debe prestar mayor atención a la disponibilidad de agua y a la demanda de energía.
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