Ago 31, 2026 - 1:11 pm

Un iPhone 17 Pro fue protagonista de una prueba extrema que terminó con un nuevo récord Guinness. El teléfono fue lanzado desde una altura de 30.607 metros sobre Kiruna, Suecia, y, después de una caída de aproximadamente 25 minutos, fue recuperado sin daños visibles y todavía funcionando.

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El experimento fue hecho por Rhinoshield, fabricante de accesorios para celulares, en colaboración con la compañía aeroespacial británica Sent Into Space. El objetivo era llevar al límite la resistencia de la funda AirX, utilizada para proteger el dispositivo durante el descenso. Guinness World Records reconoció el resultado con el título de “mayor caída de un teléfono móvil en una funda sobre una superficie natural”.

La prueba se hizo el pasado 24 de junio. Un globo estratosférico llevó el iPhone 17 Pro hasta los 30.607 metros de altura, equivalentes a 100.418 pies, antes de que el dispositivo fuera liberado para iniciar su descenso hacia el territorio sueco.

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Acá, el video de la caída:

Una de las particularidades del experimento fue que el teléfono no contó con un paracaídas. Tampoco se utilizaron sistemas adicionales de calefacción o protección durante el descenso. De acuerdo con Guinness World Records, las condiciones a esa altura fueron especialmente exigentes: el teléfono estuvo expuesto a temperaturas extremadamente bajas y a una presión atmosférica muy inferior a la existente al nivel del mar.

Además, las reglas establecidas para el intento exigían que la funda fuera la primera parte del conjunto en entrar en contacto con el suelo. De esta manera, la prueba estaba diseñada para comprobar directamente la capacidad de protección de la AirX ante un impacto en un entorno natural.

¿Qué pasó con el iPhone después de la caída?

El descenso duró alrededor de 25 minutos. Una vez que el teléfono llegó al suelo, el equipo tuvo que localizarlo mediante los sistemas de seguimiento instalados para la misión.

La recuperación tampoco fue inmediata. El dispositivo cayó en una zona despoblada de Suecia y los responsables tuvieron que buscarlo hasta encontrarlo. Cuando finalmente recuperaron el teléfono, comprobaron que permanecía en condiciones de funcionamiento.

Según Guinness World Records, el iPhone podía encenderse y apagarse, hacer llamadas y tomar fotografías. Además, no presentaba daños externos significativos.

El resultado es especialmente llamativo por la altura desde la que comenzó el descenso. Los 30.607 metros son más de tres veces la altura a la que normalmente vuelan los aviones comerciales y más de tres veces la altura del Everest, que alcanza los 8.848 metros.

El récord no es del iPhone por sí solo

Aunque el protagonista de las imágenes y de la prueba fue un iPhone 17 Pro, hay una precisión importante: Guinness World Records no certificó que el iPhone, sin ninguna protección, haya sobrevivido a una caída de 30 kilómetros.

El récord corresponde al conjunto formado por el teléfono y la funda protectora, y fue conseguido por Rhinoshield y Sent Into Space. La AirX fue diseñada para absorber y distribuir la energía creada por los impactos, y la compañía utilizó el experimento como una demostración extrema de las capacidades de su producto.

De hecho, Guinness explica que la idea surgió después del lanzamiento de la línea AirX y que el equipo decidió llevar las pruebas de resistencia mucho más allá de las habituales pruebas de laboratorio. Antes del intento hicieron diferentes ensayos para preparar el dispositivo para las bajas temperaturas y las condiciones de presión propias de la estratosfera.

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