El mínimo porcentaje restante equivale a personas de otras nacionalidades como Perú y Filipinas. Además, el 92, 5 % de estas mujeres tiene contacto con sus clientes en un establecimiento y no en la calle, y la mayoría de ellas ejercen en las localidades de Antonio Nariño (58,3 %), Fontibón (57,7 %) y Los Mártires (50,7 %), según datos son del Observatorio de Mujeres y Equidad de Género de Bogotá.

El estudio es una caracterización de las personas que ejercen actividades sexuales pagadas (ASP) en la ciudad con las que se analizaron sus condiciones de calidad de vida y en las que se desarrollan tales actividades en la ciudad y sus relaciones sociales. En total se entrevistaron 2.758 personas en las 19 localidades de Bogotá en 200 establecimientos y 25 espacios en la calle.

Estos datos arrojaron también que las extranjeras que llegan a Bogotá a ejercer la prostitución están en su mayoría en rangos entre los 18 a 25 años (63,6 %) y los 26 a 35 (31,4 %). Adicionalmente, el 86,3 % de ellas, está casada y tienen personas a cargo como sus padres e hijos en edades entre los 1 y 4 años y los 5 y 9 años, en su mayoría.

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Por otro lado, el 71,2 % están en la ciudad hace menos de un año y el 93,4 % de ellas no tiene otra actividad diferente a la sexual pagada para sostenerse económicamente, y por esa razón viven en arriendo o subarriendo. Incluso, un 88,1 % vive en un cuarto en el mismo establecimiento donde presta sus servicios.

En cuanto a su nivel educativo más alto, el 3,7 % de ellas llegó solo hasta la primaria, el 54 % a secundaria, el 8,6 % tiene educación técnica y el 33,1 % es profesional; y actualmente el 97,7 % de ellas no estudia, pero el 81,3 % está interesada en hacerlo.

Sobre la salud, el 80,1 % no tiene ninguna afiliación y la mayoría de ellas no ha sido diagnosticada con ninguna enfermedad ni consumen sustancias diferentes al cigarrillo o al alcohol. Tampoco han podido acceder a la vacuna para prevenir el cáncer de cuello uterino o virus del papiloma humano y la mitad de ellas nunca se ha hecho el autoexamen de seno.

El estudio reveló que el 59,1 % de estas mujeres ha intentado dejar las actividades sexuales pagadas pero no ha sido posible por la situación económica, pues la prostitución es más rentable, y a algunas les toca trabajar todos los días. El 66,2 % de ellas cobra entre 25.000 y 50.000 pesos y pueden llegar a atender hasta siete clientes al día, incluso menores de edad u hombres de 60 años, que son los clientes más frecuentes.

Las mujeres que ejercen esta actividad además han experimentado violencia física o sexual por parte de los clientes, de otras prostitutas y hasta de los dueños de los establecimientos. Han sido víctimas de abuso policial, discriminación, les han retenido sus documentos de identificación o el dinero, e incluso han permanecido en esos establecimientos en contra de su voluntad, o en ocasiones han sido obligadas a tener relaciones sexuales.