Escrito por:  Redacción Nación
Ago 5, 2026 - 10:54 am

El próximo 7 de agosto terminará el mandato de Gustavo Petro, el primer presidente de izquierda elegido democráticamente en Colombia. Ese mismo día asumirá la Presidencia Abelardo de la Espriella, quien iniciará un nuevo rumbo para el país tras cuatro años de una administración que estuvo marcada por profundas reformas, intensos debates políticos y decisiones que dividieron la opinión pública.

Aunque el gobierno de Petro enfrentó críticas por temas como la seguridad, la reforma a la salud, los escándalos que golpearon a algunos de sus funcionarios y varias decisiones económicas, también dejó avances que fueron destacados por entidades oficiales, expertos y medios nacionales e internacionales.

Uno de los indicadores más resaltados durante el cuatrienio fue la reducción de la pobreza. La directora del Dane, Piedad Urdinola, aseguró que este fue el principal logro social del Gobierno. Según las cifras oficiales, la pobreza monetaria cayó hasta el 28 % en 2025, el nivel más bajo desde que existe esa medición, mientras que la pobreza extrema también presentó una disminución importante.

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En materia económica, la administración Petro defendió el aumento del salario mínimo durante los cuatro años de mandato, la reducción del desempleo y el crecimiento de los ingresos de los hogares más vulnerables. El Gobierno atribuyó estos resultados a políticas de redistribución del ingreso y fortalecimiento de programas sociales, mientras organismos oficiales reportaron mejoras en varios indicadores laborales y sociales. A esto se sumó la disminución de la inflación, que después de alcanzar niveles de dos dígitos volvió a ubicarse en un solo dígito durante el cuatrienio, lo que contribuyó a una recuperación gradual del poder adquisitivo de los hogares y abrió la puerta para la reducción de las tasas de interés.

Precisamente, el comportamiento del mercado laboral fue otro de los aspectos que el Ejecutivo destacó al cierre de su mandato. Las cifras oficiales mostraron una recuperación sostenida del empleo y una reducción de la tasa de desempleo frente a los niveles registrados tras la pandemia, aunque persistieron desafíos relacionados con la informalidad laboral.

La transición energética fue otra de las principales apuestas del mandatario. Petro impulsó la expansión de proyectos de energías renovables y mantuvo la decisión de no firmar nuevos contratos de exploración petrolera, una política que recibió respaldo de sectores ambientalistas, aunque también fuertes cuestionamientos desde la industria petrolera por sus posibles efectos sobre la autosuficiencia energética y la inversión.

En materia ambiental, uno de los resultados más destacados fue la reducción de la deforestación registrada durante 2023, cuando Colombia reportó una de las caídas más significativas de los últimos años. El Gobierno atribuyó este comportamiento al fortalecimiento de la protección de áreas estratégicas y al trabajo con comunidades en regiones como la Amazonía, aunque posteriormente algunas zonas volvieron a registrar incrementos en la tala ilegal.

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Ese énfasis ambiental también se reflejó en la política exterior. Durante su mandato, Petro convirtió la lucha contra el cambio climático y la protección de la Amazonía en algunos de los principales ejes de su agenda internacional, posicionando a Colombia como una de las voces más activas en los debates globales sobre transición energética, biodiversidad y conservación de los bosques tropicales.

Otro aspecto que distintos analistas destacaron fue el incremento de la inversión en educación superior pública, el fortalecimiento de programas de acceso universitario y el impulso a iniciativas de economía popular y desarrollo rural, ejes que hicieron parte del programa con el que Petro llegó a la Casa de Nariño. En el campo también avanzó la política de restitución y formalización de tierras, con la compra y entrega de predios para impulsar la reforma agraria, uno de los compromisos centrales del Gobierno, aunque el cumplimiento de las metas iniciales siguió siendo objeto de debate.

El legado del mandatario seguirá siendo motivo de debate. Mientras sus seguidores destacan la reducción histórica de la pobreza, el fortalecimiento de programas sociales, la recuperación de algunos indicadores económicos, la apuesta ambiental y la mayor presencia del Estado en regiones apartadas, sus críticos sostienen que el Gobierno deja importantes desafíos fiscales, dificultades en materia de seguridad y reformas inconclusas. Lo cierto es que el próximo 7 de agosto terminará un capítulo inédito en la política colombiana con la salida del primer presidente de izquierda del país y el inicio del Gobierno de Abelardo de la Espriella.

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