Escrito por:  Redacción Nación
Sep 8, 2026 - 11:29 pm

Una advertencia sobre los posibles efectos del actual fenómeno de El Niño vuelve a poner la atención sobre el comportamiento de las lluvias en Colombia. El meteorólogo y divulgador científico Max Enríquez recordó un antecedente de 2015-2016 y señaló que un escenario de sequía podría repetirse en varias regiones del país.

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Enríquez llamó especialmente la atención sobre Bogotá, Villavicencio y Leticia, territorios que, según explicó, registraron condiciones de sequía durante el fuerte episodio de El Niño de aquella época. Su advertencia apunta a la necesidad de observar cómo evoluciona el fenómeno durante los próximos meses.

El llamado ocurre en un momento en el que las autoridades meteorológicas mantienen un seguimiento especial sobre las condiciones del Pacífico. El Ideam informó en agosto que las condiciones asociadas con El Niño continúan fortaleciéndose y estimó como escenario más probable una intensidad muy fuerte entre septiembre de 2026 y febrero de 2027.

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La situación genera interés porque El Niño puede modificar los patrones habituales de precipitación en distintas zonas del país. Históricamente, el fenómeno se ha relacionado con menores lluvias, temperaturas más altas y mayor presión sobre el recurso hídrico, aunque sus efectos no son iguales en todo el territorio.

El antecedente del  fenómeno de El Niño 2015-2016

El episodio que recordó Enríquez fue uno de los eventos de El Niño más fuertes de las últimas décadas. En sus reportes de ese periodo, la citada entidad documentó déficits importantes de precipitación en amplias zonas de Colombia, especialmente en regiones como la Andina y la Caribe.

Para la región Andina, los registros muestran anomalías negativas de precipitación durante distintos meses del episodio 2015-2016. En contraste, el comportamiento en la Orinoquía y la Amazonía fue más variable, una diferencia que resulta importante al analizar los efectos del fenómeno sobre cada territorio.

Precisamente por esas diferencias regionales, la advertencia no significa que Bogotá, los Llanos y la Amazonía vayan a enfrentar necesariamente las mismas condiciones que hace una década. El comportamiento dependerá de la evolución de las condiciones oceánicas y atmosféricas y de otros factores que influyen en las lluvias.

Qué podría pasar con las lluvias en los próximos meses

El escenario actual merece atención porque el Ideam mantiene activo el monitoreo de El Niño y advierte sobre posibles impactos relacionados con menos precipitaciones, temperaturas elevadas y presión sobre el agua disponible. El instituto también señala que uno de los riesgos asociados al fenómeno es el aumento de la amenaza de incendios.

En ese contexto, el recuerdo del periodo 2015-2016 funciona como un antecedente para entender lo que podría ocurrir si las condiciones actuales se mantienen o se intensifican. Sin embargo, será el seguimiento de los próximos meses el que permita establecer con mayor precisión qué regiones registrarán déficits de lluvia y qué tan fuertes podrían ser.

La advertencia de Enríquez pone así el foco en un aspecto que podría tener impacto directo en el abastecimiento de agua, las actividades agropecuarias y las condiciones ambientales de varias zonas del país, mientras las autoridades continúan evaluando la evolución del fenómeno.

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