La novela política que tiene en vilo a Colombia sumó un capítulo sumamente explosivo y de proporciones judiciales impredecibles. Desde Nueva York, donde asumió formalmente la presidencia del Consejo de Seguridad de la ONU, el presidente Gustavo Petro se pronunció de manera tajante sobre el polémico auto de la representante Gloria Elena Arizabaleta que planteaba suspenderlo provisionalmente de su cargo por presunta participación en política. Lejos de guardar diplomacia, el mandatario contraatacó con una gravísima denuncia que promete encender el Congreso.
Petro rechazó de tajo la actuación de la congresista de su propio partido político y aseguró que detrás de este embolate institucional no hay una legítima preocupación por las garantías electorales, sino puras motivaciones de chantaje político y burocrático. “Ella ha pedido cosas que yo no he querido dar a pesar de que hace parte de mi partido, no soy así. Quiero que mis ministros confiesen bajo juramento ante la Corte qué pedía para convencer al Congreso de que estábamos bajo una extorsión”, disparó el jefe de Estado, sembrando un manto de sospecha criminal sobre las verdaderas intenciones de Arizabaleta.
El mandatario dio un parte de tranquilidad institucional y se sumó a las tesis expuestas horas antes por el representante Alejandro Ocampo y periodistas como Néstor Morales, aclarando que jurídicamente la Comisión de Acusación de la Cámara no tiene la facultad unilateral para sacarlo de la Casa de Nariño. Petro recordó que cualquier medida transitoria de ese calibre debe cumplir con un estricto fuero presidencial y ser tramitada y ratificada exclusivamente por el Senado de la República.
“No están hablando ante un presidente suspendido”, enfatizó Petro frente a los micrófonos, advirtiendo que lo ocurrido con la filtración del borrador de siete páginas de Arizabaleta configura una flagrante violación a las leyes colombianas. El presidente anticipó que este “enterto jurídico” podría terminar en los estrados judiciales de la Corte Suprema de Justicia por presuntas irregularidades cometidas por la congresista investigadora.
El presidente Gustavo Petro calificó el auto de la representante Gloria Arizabaleta que plantea una suspensión provisional en su contra por participación política como una extorsión relacionada con exigencias que la congresista habría hecho a sus ministros y que, según él, no… pic.twitter.com/g6P36UYQX6
— BluRadio Colombia (@BluRadioCo) June 10, 2026
La declaración de Petro desde los Estados Unidos también sirvió para atizar el fuego de la candela electoral de cara a la segunda vuelta del próximo 21 de junio de 2026. El mandatario vinculó directamente este ataque con la encarnizada disputa política que sostiene con el candidato presidencial de la derecha, Abelardo de la Espriella, quien apenas horas antes había salido a decir que la supuesta suspensión era una farsa fraudulenta y un “autoatentado legislativo” coordinado entre Petro y Roy Barreras para victimizarse en las urnas.
Petro desestimó por completo la tesis de De la Espriella y aseguró que se trata de una persecución meramente ideológica. “Es por tener un pensamiento diferente que me piensan suspender porque no he hecho participación en política. El señor Abelardo vino a este país a acusarme y me defendí, y cada vez que se me acuse lo haré”, concluyó el presidente, dejando claro que no se quedará callado frente a los ataques de la oposición ni ante los supuestos chantajes dentro de su propia coalición, mientras en los pasillos del Congreso la UTL de Arizabaleta corre para radicar un nuevo auto formal corregido.
Petro apoyará la campaña de Iván Cepeda
El presidente Gustavo Petro dio a conocer que se pondrá "al frente" de la campaña de Iván Cepeda, luego de que este quedara en segundo lugar en la primera vuelta de las elecciones presidenciales. El mensaje del mandatario llama la atención porque es la primera vez que un presidente anuncia abiertamente que participará en política, infringiendo la Constitución.
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