A 15 minutos del final, Radamel se encontró mano a mano con el portero Wojciech Szczesny y de remate cruzado hizo realidad la ilusión de marcar por primera vez en una Copa del Mundo.

La celebración con los ojos cerrados del goleador es una muestra no solo de felicidad, sino de liberación, luego de 4 años de cargar con el peso de no haber podido festejar en tierras brasileñas.

Así lo entendieron sus compañeros, que vivieron junto a él ese drama y por poco no lo sueltan al momento del abrazo. Cabe recordar que es el tanto número 30 de Falcao en su historial como máximo goleador histórico de la Selección Colombia.

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