Planeada o no, la demora en la decisión de Paloma Valencia de dar a conocer el nombre de su fórmula vicepresidencial, que podría ser el segundo en votación en la Gran Consulta por Colombia, el exdirector del Dane Juan Daniel Ovideo, ha hecho que el país esté hablando de ellos dos desde el domingo pasado, día en que se conocieron los resultados de esos comicios. Estar en el centro de la discusión nacional después de haber sido los protagonistas de esa jornada representa extender su exposición pública, y eso en política cuenta, todavía más en una campaña presidencial.
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La dilación en la designación de la fórmula vicepresidencial de Valencia contrasta con la rapidez con que lo anunciaron, por ejemplo, el candidato del Pacto Histórico, Iván Cepeda, que en pocas horas dijo que es la senadora indígena Aida Quilcué; el ultraderechista Abelardo de la Espriella, que tampoco se demoró para informar que irá en tándem con el exministro de Hacienda y académico José Manuel Restrepo; o Sergio Fajardo, que presentó a Edna Bonilla. En cambio, Valencia y Oviedo prolongaron la expectativa que habían despertado en el país político, y sus nombres pasaron a dominar la escena.
¿Juan Daniel Oviedo le puso líneas rojas a Paloma Valencia?
Al principio, se dijo que entre Valencia y Oviedo hubo dificultades para llegar a un acuerdo por diferencias insalvables, entre ellas, la idea de acabar o no con la Jurisdicción Especial para la Paz (JEP), o la decisión de Oviedo de no acompañar, en ninguna circunstancia, una candidatura de De la Espriella en el evento de que este ganara la primera vuelta. Se afirmó que esas eran dos “líneas rojas” que Oviedo no cruzaría, una versión que no se sabe de dónde surgió, porque el mismo Oviedo dijo otra cosa este miércoles.
Después de una reunión con Valencia, de un poco más de dos horas, Oviedo dijo: “Lo más importante que queremos anunciar es que la Gran Consulta por Colombia, ya como coalición con la candidata Paloma Valencia, va a hacer el anuncio de la fórmula vicepresidencial el día de mañana [jueves]. Tuvimos una excelente conversación con Paloma en donde esa conversación honesta que tuvimos el día de ayer [martes] acerca de algunas preguntas; no son líneas rojas, por favor. Eran preguntas que se estaban planteando y que era importante que el país conociera cómo esta coalición es el ejemplo de sumar entre distintos”.
Esas preguntas (que no “líneas rojas”), según Oviedo, se resolvieron “adecuadamente”. Además, anunció que “existe hoy el espacio para que podamos construir un proyecto político hacia futuro que verdaderamente permita el objetivo de la coalición” de los nueve precandidatos que compitieron en la Gran Consulta por Colombia. También informó que Valencia le había ofrecido formalmente que fuera su fórmula vicepresidencial. En el tono de Oviedo ya no había vestigios de una supuesta postura recalcitrante.
Entretanto, el país siguió hablando de Valencia y Oviedo, o de Valencia y las posibilidades que tenía de escoger entre una corta gama de nombres que también la podrían acompañar en su candidatura. El exdirector del Dane, por su lado, sonaba adicionalmente porque, si no acompañaba a Valencia, le quedaba despejado el camino para aspirar a la Alcaldía de Bogotá. El número de votos que alcanzó y esas dos enormes puertas que se le abrieron lo convirtieron en una verdadera vedete. Todos querían con Oviedo: no solo los políticos, sino los medios de comunicación que lo asediaron para sacarle algo. Incluso, en el concierto de Miguel Bosé, a Oviedo muchos asistentes le gritaron “!vice!, ¡vice!, ¡vice!”.
Esa expectativa y la exposición mediática vigorizaron las figuras de Valencia y Oviedo. La repetición de sus nombres tuvo que dejar un importante surco de recordación entre la opinión pública. Muchos atribuyen la demora en la toma de la decisión a que la última palabra no la tiene Valencia, sino su mentor y jefe político, el expresidente Álvaro Uribe, que pareció tirar línea y destrabar la discusión cuando aseguró que “es necesario entender los nuevos tiempos, escuchar con atención y respeto las ideas diferentes, sin abandonar los principios que nos guían”.
Eso desató reacciones adversas entre los uribistas purasangre, que no entendieron por qué Valencia, uribista también de pura cepa (que obtuvo más de 3’200.000 votos en la Gran Consulta por Colombia y se quedó con la candidatura de la centroderecha), debía aceptar, o siquiera discutir, condiciones con una figura emergente como Oviedo (que superó el 1’200.000 votos, una votación que supera con mucho por la actual vicepresidenta Francia Márquez), que ha mostrado distancia del Centro Democrático.
Hasta Gustavo Petro resultó metido en el debate
Otros aplaudieron que Oviedo hubiera puesto unas “líneas rojas” (que él desmintió), pues defienden la gestión de la JEP y creen que hay que tomar toda la distancia posible de De la Espriella. Unos más impulsaron la idea de que Valencia tenía más de dónde escoger, ya fuera de entre los precandidatos a los que derrotó en la Gran Consulta por Colombia o entre figuras diferentes que le aportaran votos con miras a la primera vuelta presidencial. Y algunos que le recomendaban a Oviedo definitivamente esperar para optar por la alcaldía de Bogotá, y no dejarse cooptar por el uribismo.
La oferta de Valencia a Oviedo se sustenta en la idea central de ella de escuchar y construir con quienes piensan distinto, y eso le permitió elevar el debate hasta involucrar al presidente Gustavo Petro. Con base en su propósito de acercarse a quienes son diferentes a ella, algo que quiere materializar con Oviedo, la candidata afirmó: “Quiero que la gente que votó por Petro mire mi proyecto político y pueda decir que votará por Paloma. Quiero que la gente que votó por Petro y está arrepentida sienta que acá tiene un espacio”. El mandatario, beligerante como es, le respondió.
“¿Qué clase de cariño nuevo es ese si todas las reformas sociales y la transformación democrática que propusimos fueron atacadas en todos estos años por ella y su movimiento?”, se preguntó el jefe de Estado. “¿Por qué ahora es cariño y querer? Si el presidente fue lanzado a ser literalmente quemado y despedazado por la prensa del uribismo, ¿qué clase de cariño es ese? De milagro he sobrevivido a tanto amor odiador; menos mal he aprendido que también hay odios que se disfrazan de amor”.
En fin, la discusión sobre la designación de Oviedo como vicepresidente de Valencia dio mucha tela de dónde cortar. Y en medio de todo, siempre, Valencia y Oviedo. Los dos han aprovechado su ‘momentum’, ese término que se ha tomado prestado de la física (en donde es una magnitud que describe la cantidad de movimiento de un objeto) para usarlo como metáfora cuando se busca describir que una situación o una persona está ganando impulso, empuje, fuerza o ímpetu. Solo hasta este jueves se sabrá si Valencia y Oviedo van a ser llave para presidencia y vicepresidencia. Sea cual sea el resultado, ya exprimieron su ‘momentum’.
Qué se sabe de la participación de Petro en una película
El presidente Gustavo Petro será el primer presidente en aparecer en una película. Ningún mandatario en ningún país del mundo usó su cargo para estar en un papel dentro de un filme, pero el mandatario colombiano sí lo hará. Se sabe que el presidente saldrá como un extra dentro de una de las escenas de la película que relata la historia del almirante Padilla, en la época de la descolonización, y que la película se graba con recursos público: una parte los entregó RTVC y la otra, el Ministerio de las TICS. Detrás de la película está la productora Valencia Producciones FX y hay varias personalidades del cine y la televisión colombiana involucrados en su realización. En total, la película tiene un contrato en el Secop firmado por casi 4 millones de dólares para su ejecución.
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