Mar 11, 2026 - 12:16 pm

La política colombiana es experta en manejar los tiempos y el suspenso, y lo ocurrido este miércoles entre Paloma Valencia y Juan Daniel Oviedo es la prueba reina. Cuando todo el país —y los periodistas que se agolpaban a la salida de la reunión— esperaba la confirmación de Oviedo como fórmula vicepresidencial, la noticia terminó siendo que “no hay noticia”, al menos por hoy. En un giro que dejó a más de uno con la palabra en la boca, se confirmó que el anuncio oficial no será individual, sino un bloque unificado de la Gran Consulta por Colombia.

La escena a la salida del encuentro fue digna de una película de suspenso. Periodistas dándose codazos y cámaras tratando de captar el gesto definitivo de Oviedo, solo para encontrarse con un mensaje de unidad institucional: mañana jueves 12 de marzo, los nueve integrantes de la consulta anunciarán juntos quién será la persona que acompañe a Paloma Valencia en la carrera por la Casa de Nariño. Esta estrategia sugiere que la decisión no solo depende de la química entre Paloma y Juan Daniel, sino de un acuerdo programático que vincule a todas las fuerzas que sumaron votos el pasado domingo.

Este aplazamiento de 24 horas alimenta las teorías sobre las famosas “líneas rojas” de Oviedo. ¿Logró el exdirector del Dane que el Centro Democrático aceptara su visión sobre la JEP y el Acuerdo de Paz? ¿O acaso el anuncio conjunto de mañana es la antesala de una sorpresa donde el nombre del “vice” no sea necesariamente el de Oviedo? Lo que es seguro es que la coalición quiere proyectar una imagen de bloque monolítico, evitando que la elección de la fórmula se perciba como una imposición de un sector sobre otro.

La cita es mañana jueves, cuando los nueve líderes se paren frente al país para destapar las cartas definitivas. Para Paloma Valencia, este acompañamiento de toda la consulta es un espaldarazo clave que refuerza su liderazgo tras obtener 3.2 millones de votos. Para Oviedo, el hecho de que el anuncio sea conjunto le da una capa de protección política y técnica, validando su llegada (o su paso al costado) como una decisión de Estado dentro de la coalición.

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El país queda entonces en una vigilia electoral. Con el plazo de inscripción en la Registraduría venciendo este viernes, el margen de error es cero. Mañana se sabrá si el “matrimonio” político más esperado del año se concreta o si la centroderecha decide barajar de nuevo en busca de una unidad que, por ahora, se cocina a fuego lento y bajo total hermetismo.

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