Así como se busca cortar el ‘gota a gota’ en el país, el sistema financiero colombiano anticipa un nuevo endurecimiento monetario durante la deliberación ordinaria de octubre convocada por las autoridades del Banco de la República.
La más reciente Encuesta de la Asociación Nacional de Instituciones Financieras (Anif) sobre la Tasa de Intervención del Banco de la República confirmó este panorama alcista en el mercado bancario, replicado por Portafolio.
El sondeo reveló que 13 de las 19 corporaciones analizadas pronostican un alza de 25 puntos básicos, movimiento que ubicaría el indicador de referencia del 12,25% al 12,50%.
Por su parte, los seis establecimientos restantes proyectan que la Junta Directiva optará por conservar inalterado el valor crediticio en el 12,25% a lo largo de este ciclo.
Las proyecciones recopiladas coinciden en que la resolución final evidenciará posturas divididas, descartando un consenso unánime entre los codirectores del organismo emisor al momento de sufragar.
La persistencia del costo de vida fundamenta estas previsiones técnicas, luego de que el registro inflacionario anual trepara al 6,29% en septiembre con un salto representativo.
Ese resultado reflejó una subida de cinco puntos básicos respecto al 6,24% computado en agosto, situándose 229 puntos básicos por encima del techo del rango meta del 4%.
Aunque ciertos rubros subyacentes exhibieron signos de enfriamiento, el balance global continúa tensionando las variables macroeconómicas y presiona decisiones contractivas en las tasas de interés.
La canasta familiar evidencia que las prestaciones y los alimentos concentraron el 72% del encarecimiento global que soportan los hogares dentro de la economía nacional.
El sector servicios reportó una escalada del 7,2%, inyectando 3,3 puntos porcentuales al registro total, mientras la comida aumentó un 6,7% con 1,3 puntos de incidencia directa.
Similar comportamiento mostraron las tarifas de bienes regulados, las cuales registraron un repunte interanual del 6,7% que añadió otros 1,3 puntos porcentuales al balance general de septiembre.
En contraste, los artículos manufacturados generaron la menor repercusión estadística con solo 0,5 puntos, anotando una contracción mensual de precios equivalente al 0,1%.
El fortalecimiento cambiario del peso colombiano frente a divisas internacionales alivió los costos de bienes importados, reduciendo este componente específico en 0,21 puntos porcentuales.
De igual manera, el índice que excluye alimentos y suministros regulados descendió del 6,1% visto en agosto al 6,0% registrado en el noveno mes del año calendario.
Asimismo, la métrica básica que descuenta únicamente productos alimenticios retrocedió del 6,3% al 6,2%, mostrando una corrección moderada que sigue distante de los objetivos trazados.
El consenso de analistas consultados por el centro de pensamiento advierte que las presiones sobre precios continuarán vigentes en los trimestres venideros para el territorio nacional.
La mediana bancaria calcula un cierre inflacionario del 6,38% para octubre, mientras sitúa la cifra anual consolidada de 2026 en un elevado 6,80%.
La institución financiera plantea un pronóstico más cauto fijado en 6,6% para diciembre, esperando una trayectoria descendente hacia el 5,1% al cierre de 2027.
Para ese mismo periodo, el consenso general de los operadores económicos prevé que el costo de vida descenderá hasta el 5,22% en el país.
El retorno al rango meta institucional demandará un proceso pausado, pues los intermediarios sitúan el 4% apenas hacia finales del año 2028 en Colombia.
No obstante, Anif estima que dicho indicador concluirá en 4,3%, señalando que contingencias ambientales como el fenómeno de El Niño prolongarán los riesgos tarifarios.
Este ciclo climático impacta directamente al 19% de la canasta familiar y sus secuelas podrían extenderse hasta el primer trimestre de 2027 sobre energía y comestibles.
A estas tensiones se agrega el traslado indexado del salario mínimo, cuyo incremento del 23% para 2026 impulsó los sectores ligados a mano de obra.
Dichos rubros sensibles acumularon hasta septiembre un alza del 8,8%, superando ampliamente el 6,7% observado en el mismo tramo temporal del periodo previo de 2025.
La actividad productiva introduce elementos adicionales al debate monetario, luego de que el Indicador de Seguimiento a la Economía (ISE) cayó 0,04% interanual en agosto.
Este registro contrasta con el vigoroso avance del 2,7% alcanzado en agosto de 2025, sumando un retroceso intermensual del 3,1% en la producción local.
El desglose sectorial confirmó caídas del 3,2% anual en actividades primarias y del 3% en las secundarias, frente a una expansión terciaria del 1,1%.
Pese al enfriamiento productivo, los analistas sitúan la brecha del producto en 0,01 puntos porcentuales en 2026, señalando un funcionamiento económico cercano a su potencial.
Este panorama local convive con incertidumbres tributarias gubernamentales y presiones externas originadas en la Reserva Federal de Estados Unidos tras ajustar tasas entre 3,75% y 4,00%.
Aunque el indicador FedWatch proyecta con un 91,7% de probabilidad que el banco estadounidense mantendrá estables sus tipos, el Emisor colombiano afronta un desafío mayúsculo.
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