En medio de decisiones radicales en Colombia, el gerente del Banco de la República, Leonardo Villar, admitió el impacto adverso que imponen las altas tasas de interés en la edificación nacional.
Esta afectación golpea con particular fuerza a la edificación de vivienda, aunque el funcionario confirmó cautela antes de disponer nuevas rebajas monetarias.
Durante su intervención en el Congreso Colombiano de la Construcción 2026, el vocero detalló los factores que restringen la flexibilización de la política financiera.
El alza del salario mínimo, el deterioro fiscal y el despegue del consumo interno restan margen de maniobra al órgano emisor del país.
“Quiero empezar por reconocer algo que para mí es absolutamente claro, y es que en el sector de la construcción, y muy particularmente en la construcción de vivienda, las tasas de interés altas son un problema”, declaró Villar ante los empresarios.
A pesar de manifestar su deseo de abatir los costos crediticios con las tasas de interés, enfatizó la urgencia de sostener la estabilidad macroeconómica y prevenir repuntes inflacionarios.
“Me encantaría poder bajarlas, me encantaría estar en una situación en la que eso fuera posible de una manera sostenible”, sostuvo el gerente general.
La meta prioritaria de la cúpula bancaria busca resguardar la capacidad adquisitiva familiar garantizando el cumplimiento del objetivo inflacionario del 3 por ciento anual.
Colombia aplica un indicador meta con un margen de tolerancia fijado en un punto porcentual superior e inferior a la cifra de referencia.
Sin embargo, las autoridades monetarias han enfrentado severos obstáculos para estabilizar dicho indicador en los ciclos económicos más recientes de la nación.
Tras registrar cifras menores al 2 por ciento en 2020, el costo de vida escaló hasta un pico histórico del 13,4 por ciento en marzo de 2023.
Frente a este desbordamiento de precios, el banco central incrementó su tasa de intervención desde un 1,75 por ciento inicial hasta el 13,25 por ciento.
Villar argumentó que esta corrección, calificada como “muy fuerte” e “impopular”, facilitó la desaceleración del costo de vida hasta un 2,8 por ciento a mediados de 2025.
Aquel avance abrió la puerta para iniciar un descenso progresivo en el costo del dinero, situándolo posteriormente en un 9,25 por ciento.
No obstante, el proceso de flexibilización perdió impulso por la aparición de tres eventos determinantes que modificaron la coyuntura financiera del país.
El primer elemento desencadenante consistió en un incremento del 23 por ciento al salario mínimo, decisión catalogada por el directivo como “totalmente inconsistente” con la meta trazada.
Desde la perspectiva del emisor, este reajuste laboral deterioró la confianza del mercado sobre el camino proyectado para el índice de precios.
El segundo componente perturbador radique en la expansión del saldo en rojo fiscal combinado con el desborde del gasto público estatal.
Villar remarcó que, luego del ajuste concretado tras la crisis sanitaria, el déficit primario bajó en 2023 hasta ubicarse prácticamente en cero.
Posteriormente, esa ruta ordenada sufrió un desvío que añadió presiones sobre el escenario macroeconómico, limitando la posibilidad de acelerar los recortes de tasas.
El tercer condicionante analizado por el vocero fue la reactivación de la demanda interna desde mediados de 2025, cuyo dinamismo rozó un 4,8 por ciento en el segundo trimestre de 2026.
Aunque reconoció que el consumo estimula el comercio a corto plazo, alertó que dicho fenómeno no refleja un crecimiento en la capacidad productiva real.
“El problema es que la demanda interna está impulsada por cosas artificiales, no porque la capacidad productiva de la economía esté aumentando”, afirmó.
El directivo advirtió que la dinámica comercial genera desajustes severos, destacando un déficit récord en la balanza de bienes durante el transcurso de 2026.
Este desequilibrio comercial halla cierto alivio en los ingresos del segmento de servicios y el flujo constante de remesas familiares desde el extranjero.
Sin embargo, el ejecutivo reiteró los peligros de precipitar reducciones en las tasas sin disponer de un entorno económico firme y sostenible.
En consecuencia, el mensaje para el gremio edificador confirma que, pese al impacto del crédito costoso, no habrá rebajas intempestivas en el tipo de intervención.
Villar dejó claro que el Banco de la República resistirá presiones políticas para aplicar recortes que pongan en peligro el avance de la desinflación.
“Las tasas altas son un requisito necesario para que la inflación baje, y con la inflación baja sí será posible tener tasas bajas pero sostenibles”, concluyó.
El banco central reafirma su compromiso de consolidar la caída de los precios antes de acelerar medidas que puedan generar distorsiones mayores en el futuro.
Precio de las viviendas VIS en Colombia cambiaría
El Ministerio de Vivienda presentó un proyecto de decreto que busca frenar las alzas en el precio de las viviendas VIS. La idea del Gobierno es que quede en máximo 135 salarios mínimos y que desde el inicio del negocio se establezca el precio en pesos colombianos.
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