Los participantes, procedentes de seis regiones del país, finalizaron un ciclo del Servicio Social para la Paz orientado al resguardo del patrimonio local, la integración comunitaria y la consolidación de la convivencia armónica.
Durante el encuentro, la alta funcionaria contrastó este modelo de formación alternativa con la instrucción militar ordinaria que se imparte tradicionalmente en la sociedad.
“Porque cada joven que entra al servicio militar es un joven que cambia su perspectiva de sí mismo y frente al mundo porque es un periodo de tiempo en el que se ve enfrentado a combatir con otro, a confrontarse con otro, a defenderse de otro. Y lo que queríamos con el Servicio social para la paz desde este Gobierno es garantizar que la juventud de este país tenga un poco más de libertad y tenga otro destino”, afirmó Yannai Kadamani.
“Pueden ser ustedes tal vez los únicos que hayan vivido esta posibilidad. Esperaría uno que tal vez no solo se conformaran con el diploma que se les entrega sino que sea el impulso lo que muchos otros jóvenes quisieron tener y tal vez no van a poder tener”, señaló Kadamani.
Al finalizar sus palabras, la funcionaria planteó una interrogante directa sobre el compromiso futuro que deben asumir estos promotores juveniles capacitados.
“El camino es largo y todos recibimos una posta: la de nosotros fue entregar el programa. La pregunta es cuál va a ser la de ustedes”, sentenció.
Logros en la primera cohorte del Servicio Social para la Paz
El Ministerio de las Culturas, junto al Ministerio de Educación Nacional y las Escuelas Taller culminó la Modalidad 9 del Servicio Social para la Paz denominada Vigías del Patrimonio Material e Inmaterial.
Esta propuesta innovadora posibilitó que decenas de colombianos afianzaran sus talentos cívicos y artísticos al tiempo que impulsan la reconciliación real en sus zonas natales.
El programa funcionó activamente en las Escuelas Taller localizadas en Bogotá, Buenaventura, Cali, Cartagena, Puerto Tejada y Quibdó, estructurando un impacto instructivo nacional.
Durante la fase inicial, la convocatoria pública captó a 970 postulantes, seleccionando a 108 estudiantes, de los cuales 79 culminaron todo el recorrido establecido.
Esta cifra representó un nivel de retención del 73 %, un logro destacable ante las complejas realidades sociales, económicas y tecnológicas de los territorios beneficiados.
La estrategia de la Modalidad 9 del Servicio Social para la Paz demostró la efectividad de brindar oportunidades juveniles mediante la instrucción técnica, la protección del patrimonio, la alfabetización cívica y los oficios populares.
Por un año completo, los alumnos recibieron capacitación acreditada con el SENA, la ESAP y la cartera de Culturas, potenciando sus habilidades personales diarias.
El plan de estudios abarcó componentes como liderazgo social, comunicación directa, pensamiento crítico, solución pacífica de disputas, colaboración grupal y gestión en las comunas.
Asimismo, cada municipio especializó a sus integrantes en labores tradicionales únicas para responder a las dinámicas propias de sus comunidades.
En Bogotá enseñaron técnicas de construcción y restauración de inmuebles, mientras Buenaventura enfocó sus contenidos pedagógicos en el turismo cultural y comunitario.
Por su parte, Cali, Cartagena y Puerto Tejada capacitaron en jardinería y urbanismo táctico, mientras Quibdó formó en cocina y mecatearía de sabores tradicionales.
Para clausurar la cohorte, las Escuelas Taller organizaron eventos solemnes donde entregaron los diplomas a los Promotores para la Paz.
Estas ceremonias albergaron intercambios de experiencias, la proyección del video ‘Un año construyendo paz’ y el foro integrador denominado Voces transformadoras.
Dichas actividades constituyeron un tributo a una generación comprometida con la cultura de convivencia, la conservación histórica y el progreso social colectivo.
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