El Espectador es el periódico más antiguo del país, fundado el 22 de marzo de 1887 y, bajo la dirección de Fidel Cano, es considerado uno de los periódicos más serios y profesionales por su independencia, credibilidad y objetividad.
En Colombia, el español presenta un sorprendente abanico de expresiones y palabras propias que, para quienes vienen de otros países hispanohablantes o para extranjeros aprendices del idioma, pueden resultar completamente desconocidas. El idioma, aunque compartido con gran parte de América Latina y España, ha desarrollado aquí un carácter distintivo, en parte gracias a la creatividad y particular visión de sus hablantes. En frases cotidianas como "quemarse las pestañas", "hacer la oreja", "pedir la ñapa" o "recoger los corotos", se refleja esa vitalidad y diferencia, formas idiomáticas que no suelen aparecer en los manuales de español universales y que demuestran la manera en la que el lenguaje se amolda a la vida y cultura de quienes lo usan.
Según explica el texto, este fenómeno lingüístico es el resultado lógico y natural de siglos de evolución, interacción y adaptación. Las lenguas, una vez asentadas en un territorio específico, tienden a transformarse, integrando términos del entorno y de las experiencias colectivas. De hecho, los hablantes, al incorporar nuevas palabras y sentidos, no solo enriquecen el idioma, sino que también construyen su propia identidad cultural. Y es que la forma en que los colombianos se comunican constituye uno de los principales símbolos de su idiosincrasia, un marcador inconfundible de su pertenencia y diferencia frente al resto del mundo hispanohablante.
Con motivo de la celebración del grito de Independencia, el artículo subraya la relevancia de observar cómo el español, en su variante colombiana, merece un estudio aparte. No basta con remitirse al Diccionario de la Real Academia de la Lengua Española (RAE), la institución tradicionalmente encargada de regular y registrar el idioma, pues el español nacional suele desbordar los límites de ese volumen. Por ello, varios lingüistas, investigadores e instituciones han tomado la iniciativa de explorar directamente en ciudades y pueblos, recolectando esos giros y voces propias que definen el habla local.
Una iniciativa destacada mencionada en el artículo es el ‘Diccionario de colombianismos’, desarrollado por el Instituto Caro y Cuervo y publicado en 2018 con apoyo del entonces Ministerio de Cultura. Dirigido por las investigadoras Nancy Rozo Melo y María Clara Enríquez, este diccionario requirió tres años de trabajo exhaustivo y logró recopilar cerca de 6.000 palabras, 1.500 expresiones, 8.000 definiciones y 4.500 ejemplos. Este volumen abarca no solo vocabulario general, sino también juvenil, coloquial, relacionado con la fauna, la flora, el folclor y la cultura, subrayando la riqueza y variedad del español colombiano.
Este artículo fue curado con apoyo de inteligencia artificial.
¿Por qué el español colombiano se diferencia tanto de otras variantes de la lengua?
El texto explica que la diferencia surge porque las lenguas, cuando se asientan en un territorio, empiezan a mutar y adaptarse a su entorno. Los colombianos, en su proceso histórico y social, han aportado un vocabulario y expresiones propias que los distinguen de otros países hispanohablantes, reflejando así su identidad y vivencias particulares.
¿Qué es el ‘Diccionario de colombianismos’ y cuál fue su propósito?
De acuerdo con la información dada, el ‘Diccionario de colombianismos’ es una recopilación elaborada por el Instituto Caro y Cuervo, bajo la dirección de Nancy Rozo Melo y María Clara Enríquez, que reunió durante tres años miles de palabras y frases propias del español usado en Colombia. Su objetivo era reflejar el habla real del país en diferentes contextos y regiones, más allá de lo registrado por la Real Academia de la Lengua Española.
* Este artículo fue curado con apoyo de inteligencia artificial.
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