La esperanza que durante más de dos días mantuvo en vilo a los allegados de una familia caleña se extinguió trágicamente cuando los organismos de rescate confirmaron el hallazgo de sus cuerpos sin vida bajo los restos del edificio Ariguaní, una de las estructuras que colapsó en la capital del Valle del Cauca a raíz del devastador terremoto de magnitud 7,4 que sacudió al país el pasado 10 de agosto, con epicentro en San José del Palmar, Chocó. Las víctimas de este doloroso capítulo fueron identificadas como Kevin Andrés Cadavid, su esposa Jazmín Montoya y el pequeño Damián Cadavid Montoya, de apenas un año de edad, cuya pérdida ha enlutado profundamente a la comunidad.
Tatiana Escobar Cadavid, prima de Kevin, relató con profundo dolor el impacto emocional que significó para todo el núcleo familiar enfrentar esta devastadora noticia y tener que despedir de manera simultánea a tres de sus integrantes. Al referirse al estado anímico de sus seres queridos tras la confirmación de los rescates, expresó con absoluta desolación: “Nos encontramos bastante mal todos, claramente”.
La tragedia no solo truncó el proyecto de vida de esta joven familia, sino que apagó el legado de un hombre profundamente vinculado al arte local. Desde su infancia, Kevin demostró un talento excepcional para las expresiones artísticas, habilidad que con los años convirtió en su oficio principal al desempeñarse durante aproximadamente catorce años como un reconocido tatuador en la ciudad de Cali, ganándose el respeto y la admiración de colegas y clientes por su destreza y creatividad.
Junto a él perdió la vida Jazmín Montoya, recordada por sus seres queridos como una mujer íntegra, amorosa y enteramente dedicada al bienestar de su hogar, formando una pareja sólida al lado de Kevin durante varios años. Respecto al pequeño Damián, las palabras escasean ante la magnitud del vacío que deja su partida; su prima Tatiana lo recordó con profunda ternura al señalar que “el bebé era increíble, no hay palabras para describirlo”. La labor para dar con el paradero de los tres exigió un esfuerzo titánico por parte de los equipos de emergencia, voluntarios y brigadas especializadas que llegaron desde distintos lugares para reforzar las labores de rescate en los puntos más críticos de Cali.
Entre los grupos que participaron en estas complejas operaciones se destacaron los Topos Azteca, la reconocida brigada mexicana de rescatistas voluntarios que se desplazó al país tras la emergencia y fue la encargada de ubicar finalmente a Kevin, Jazmín y a su hijo entre las estructuras retorcidas del edificio Ariguaní. Ante la entrega de estos socorristas, Tatiana extendió un reconocimiento especial a quienes batallaron incansablemente contra el tiempo: “Enaltecer a las personas que se están poniendo la ficha, que no han dormido, seguramente no han comido bien, que siguen buscando a los desaparecidos”. Asimismo, destacó que, en medio de la desolación, la catástrofe sacó a relucir la solidaridad ciudadana, afirmando que “es muy bonito ver tanta unión. Uno como comunidad se une en la tragedia”.
Mientras el país procesa las cifras oficiales de la emergencia nacional, historias como la de los Cadavid Montoya humanizan el verdadero costo humano del sismo. Para sus allegados queda el dolor imborrable del duelo, pero también el testimonio de una familia que, hasta en sus últimos momentos, permaneció unida bajo los escombros, dejando una huella imborrable en la memoria colectiva de una Cali que hoy abraza la memoria de Kevin, Jazmín y el pequeño Damián.
“Eres una guerrera”: la desgarradora historia de las trillizas que conmueve a Colombia
La conmovedora historia de las trillizas Ana María, Isabella y Sofía Saavedra Caicedo, una familia de Cali que quedó atrapada entre los escombros tras el fuerte sismo del 10 de agosto. Las tres hermanas, de 23 años, se encontraban junto a sus padres, Jairo Saavedra y Victoria Caicedo, cuando la estructura donde vivían colapsó.
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