El impacto del devastador movimiento telúrico de magnitud 7.4 que sacudió con violencia a gran parte del territorio nacional en las últimas horas comenzó a dimensionarse a través de las desgarradoras voces de quienes vivieron la tragedia en carne propia. Desde el epicentro de la emergencia, en el departamento del Chocó, los reportes ciudadanos pintan un panorama verdaderamente desolador, marcado por el colapso abrupto de edificaciones, el corte total del fluido eléctrico y una profunda zozobra colectiva que mantiene a la población en las calles.
En un estremecedor relato entregado a los micrófonos de Blu Radio, un habitante de Quibdó describió las escenas de terror que se vivieron en las calles de la capital chocoana inmediatamente después de que la tierra comenzara a temblar con una fuerza inusitada. “Fue desastroso, fue horrible, al frente de un colegio se cayó un edificio donde en la parte de abajo había un negocio”, expresó con la voz quebrada por la angustia al recordar los primeros instantes posteriores al fenómeno natural que sorprendió a los habitantes en plena mañana.
El ciudadano detalló que los daños estructurales golpearon con extrema severidad a varios sectores de la ciudad, cobrando mayor factura en aquellas zonas donde las construcciones presentaban evidentes vulnerabilidades técnicas. Según su testimonio directo, uno de los colapsos más alarmantes y peligrosos se registró en el tradicional barrio Medrano, donde una edificación de cuatro plantas se vino al piso por completo, sumándose a múltiples estructuras averiadas a lo largo y ancho del municipio. “Por todo Quibdó eso ha sido terrible, hay mucho pánico en las esquinas”, añadió con desesperación.
Más allá de los cuantiosos daños materiales y la destrucción de la infraestructura local, el drama humano más desgarrador se apoderó rápidamente de cada rincón de la ciudad. En medio de la confusión y la falta de información oportuna, la prioridad absoluta para la mayoría de los ciudadanos fue correr para poner a salvo a sus familias, desatando una angustiosa búsqueda colectiva. “La verdad no sé qué pasó si hay heridos o muertos, yo me dediqué a buscar a mis hijas. Este es el momento en que todavía hay papás buscando a sus hijos, por toda la ciudad es un desastre, no hay energía y se siente en todo el pueblo la cara de angustia de la gente”, relató el afectado, reflejando el dolor profundo de una comunidad atrapada en la pesadilla.
Pese al tenebroso balance inicial y la incertidumbre que reina en la región, el testimonio también contuvo un destello de alivio al confirmar que su núcleo familiar logró sobrevivir al embate telúrico, aunque las secuelas psicológicas ya hacen mella en los menores: “Gracias a Dios mi familia está bien, mi hija está nerviosa todavía y llorando de ver ese desastre, nunca le había tocado una situación de estas. Estamos refugiados en el patio de una vecina”, concluyó el testigo.
Mientras los organismos de socorro intentan desplegarse hacia las zonas más críticas para atender la emergencia, el país entero sigue a la espera de un consolidado oficial que permita dimensionar el tamaño real de esta tragedia que hoy enluta y aterroriza al departamento del Chocó.
Videos del terremoto en Venezuela
Los dos terremotos que afectaron a Caracas, Maiquetía, Morón, Carabobo, Yaracuy, Miranda, Aragua y Falcón han provocado la muerte de más de 100 personas, 1.000 desaparecidos y daños en decenas de edificaciones. Diferentes países del mundo han anunciado ayudas humanitarias y alimenticias para socorrer a las personas que perdieron sus viviendas y que, por el momento, no tienen claro qué pasará con ellas.
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