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Escrito por:  Fredy Moreno
Editor jefe     Sep 17, 2026 - 7:58 am

Prácticamente el mismo día en que el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, informó que mantenía a Colombia en la lista de países que incumplen con sus obligaciones en la lucha contra el narcotráfico, anunció que sacó a Venezuela. Lo de Colombia, como lo explicó el mandatario, se puede entender porque se evalúan doce meses: once del gobierno de Gustavo Petro y uno de Abelardo de la Espriella. Pero, lo de Venezuela es más llamativo porque le reconoce avances al régimen, cuando en su estructura aún hay personas por las que la misma justicia estadounidense ofrece multimillonarias recompensas.

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En la decisión de Trump se destaca que, al referirse al gobierno de Petro, usa términos como “fracaso”, “incompetencia”, “caos” o “extrema izquierda”, mientras que al hablar de De la Espriella se refiere a “compromiso”, “preparación”, “digno defensor de la institucionalidad” o “valiente elección del pueblo colombiano”. Pero eso no fue suficiente. Pesaron más la gigantesca superficie de cultivos ilícitos que dejó administración de Petro (300.000 hectáreas) y la caída en picada de la erradicación manual, que pasó de 103.257 hectáreas en el gobierno de Iván Duque a 8.051 en el de Petro.

Lo que ha hecho De la Espriella en 36 días no alcanzó

Frente a eso, poco o nada pudieron hacer los incipientes datos que ofrece De la Espriella en sus primeros 36 días de Gobierno, en los que intensificó las operaciones contra las organizaciones criminales y sus principales estructuras produciendo 17.147 capturas, 75.613 kilos de estupefacientes incautados, 463 sometimientos a la justicia y 73 extradiciones, además de disponer de una estrategia de erradicación de cultivos ilícitos que contempla todas las modalidades legales disponibles.

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Trump dejó abierta la puerta de una nueva evaluación sobre Colombia que, en todo caso, quedó en el nivel de países como Afganistán, Bolivia y Mianmar, también descertificados, aunque solo Afganistán quedó definitivamente sin ayudas. Esos cuatro países, según Trump, “durante los doce meses anteriores han incumplido de manera manifiesta su obligación de realizar esfuerzos sustanciales para cumplir sus compromisos en virtud de los acuerdos internacionales de lucha contra los narcóticos, así como de adoptar las medidas de lucha contra las drogas”.

El presidente estadounidense asegura que, si bien Colombia es designada por haber fallado demostrablemente durante los últimos doce meses en cumplir con sus compromisos en materia de lucha antinarcóticos, mantener los recursos de cooperación para el país sudamericano está en el interés nacional de Estados Unidos.

La recién llegada embajadora de Colombia en Washington, María Consuelo Araújo, explicó que la determinación de Trump evaluó el marcado deterioro de la seguridad y de la lucha contra el narcotráfico en los últimos doce meses en Colombia. “El resultado de esa determinación es un claro reflejo del desgobierno de los últimos cuatro años”, dijo la embajadora. “El Gobierno del presidente De la Espriella asumió el mandato popular de corregir ese deterioro y desde el primer día ha adoptado opciones concretas y decisivas para restablecer la seguridad, fortalecer la seguridad del Estado, enfrentar el narcotráfico y el crimen transnacional organizado”.

En cambio, Trump decidió certificar a Venezuela por su lucha contra las drogas durante el último año. “Dadas las medidas positivas bajo la presidencia interina de Delcy Rodríguez, ya no debe ser designado como un país que ha incumplido de manera manifiesta sus compromisos de lucha contra las drogas”, sostuvo el presidente de Estados Unidos, y expuso como las principales razones de su decisión la captura, extracción y presentación ante la justicia estadounidense de Nicolás Maduro, y el abatimiento en Venezuela de Héctor Rusthenford Guerrero Flores, alias ‘Niño Guerrero’, principal cabecilla del Tren de Aragua.

Petróleo y elecciones de noviembre explicarían decisión

“Espero ver avances continuos y cuantificables por parte del gobierno interino del desmantelamiento de los grupos narcoterroristas y en la interrupción del tráfico de drogas a través de Venezuela con destino a Estados Unidos”, continuó Trump, y de inmediato surgieron voces que empezaron a preguntar por ese “desmantelamiento de los grupos narcoterroristas” cuando sobre al menos dos integrantes del régimen o gobierno interino de Venezuela aún pesan multimillonarias recompensas por hacer parte de la estructura narcotraficante que el mismo Estados Unidos calificó como el Cartel de los Soles, plataforma conceptual desde la cual lanzó la operación para capturar a Maduro.

En 2025, el Departamento del Tesoro designó al Cartel de los Soles, conformado por la cúpula de la dictadura venezolana, como organización terrorista global, y su jefe era Nicolás Maduro. Por esa acusación. La hoy presidenta interina Delcy Rodríguez decía: “Hoy Marco Rubio, ustedes saben, sacó otro refrito: que si el Cartel de los Soles… ¡Ridículos! ¡Son unos ridículos! Se repiten y se repiten y se repiten, y con eso van de fracaso en fracaso. […] Ahora: cómo puede existir el Cartel de los Soles si aquí no hay drogas, aquí no se organiza, aquí no hay acopio… Una operación más de propaganda contra Venezuela, para criminalizar al gobierno legítimo de Venezuela”.

Al Cartel de los Soles dejó de referirse oficialmente Estados Unidos cuando le hizo el ‘indictment’ a Maduro. Pero por hacer parte de esa estructura narcotraficante mantiene las recompensas para quien contribuya a la captura de Diosdado Cabello, ministro del Interior (25 millones de dólares), acusado de conspiración para narcoterrorismo, importación de cocaína y delitos relacionados con el uso de armas y dispositivos destructivos; y Vladimir Padrino, degradado de ministro de Defensa a la cartera de Agricultura (15 millones de dólares), por delitos como narcotráfico internacional y conspiración para llevar cocaína a Estados Unidos usando aviones civiles desde Venezuela.

“Dados los avances logrados bajo la presidencia interina de Delcy Rodríguez, he determinado que Venezuela ya no debe ser considerado un país que haya fallado demostrablemente en su compromiso de control de drogas”, aseguró el presidente Trump, y por primera vez en dos décadas, hizo que Venezuela saliera de la lista de países descertificados. ¿En dónde quedaron, entonces, las imputaciones de la justicia estadounidense y las recompensas contra Cabello y Padrino? Resulta contradictorio porque Cabello es quizás el hombre más peligroso solicitado por Estados Unidos y Padrino también tiene un historial que no se puede borrar, y sobre los dos pesan acusaciones muy específicas.

Lo que no se puede ignorar es que la decisión del presidente Trump sobre Venezuela se conoce apenas unos días después de la firma de un polémico acuerdo petrolero entre Washington y Caracas, y que parece poner al petróleo venezolano, y al futuro de la industria, en el centro de esta nueva relación. Tampoco se puede soslayar el hecho de que la decisión está influida por el ambiente electoral que tiene nerviosa a la administración Trump y el Partido Republicano con miras a las elecciones de medio término de noviembre próximo. Esas elecciones las están perdiendo.

Pero aún es muy prematuro anticipar el efecto político de las decisiones de Trump. Por ahora, prominentes figuras republicanas como María Elvira Salazar y Carlos Antonio Giménez han dicho que es incongruente hacer negocios con un régimen comunista cuando se está al mismo tiempo combatiendo el comunismo internacional. Hay expectativa por las consecuencias que pueda tener en el ámbito de lo político el frío cálculo de los negocios que orienta las decisiones de Trump.

La llegada de Petro a la Casa Blanca

El presidente Gustavo Petro llegó este martes 3 de febrero en la Casa Blanca con un objetivo puntual: reiniciar la relación con Donald Trump y dejar atrás el clima de tensión que marcó los primeros meses del vínculo entre ambos gobiernos. Este fue el primer encuentro y posiblemente el único cara a cara entre los dos mandatarios. Cabe resaltar que la reunión se da tras una llamada telefónica inesperada el pasado 7 de enero, en la que acordaron verse en Washington. Desde entonces, tanto Petro como Trump han bajado el tono en público, conscientes de que una confrontación abierta no beneficia a ninguno.

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