Escrito por:  Redacción Nación
Sep 15, 2026 - 5:57 pm

La Corporación Autónoma Regional de Cundinamarca (CAR) lanzó una advertencia a agricultores, ganaderos y comunidades rurales para que no rompan ni destruyan jarillones y taludes de fuentes hídricas que atraviesen sus predios durante las temporadas secas.

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Según la entidad, algunos propietarios hacen intervenciones sobre estas estructuras para crear drenajes hacia sus fincas y captar agua, con el propósito de evitar los costos asociados al abastecimiento mediante sistemas de bombeo mecánico.

El problema, de acuerdo con la explicación entregada por la CAR, es que estas modificaciones pueden debilitar las orillas de los cuerpos de agua y dejar los taludes en condiciones que aumenten el riesgo de desbordamientos cuando regresen las lluvias.

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“En tiempos de sequía, como los que actualmente afrontamos con ocasión del fenómeno de El Niño, algunos agricultores deciden romper los jarillones para generar drenajes hacia sus fincas, pero cuando regresan las lluvias el talud que fue alterado y que no fue reconformado se convierte en el origen de las inundaciones y desbordamientos”, afirmó Alfred Ballesteros, director general de la CAR.

El contexto climático sí está marcado actualmente por El Niño. El IDEAM informó el 10 de septiembre que las condiciones del fenómeno continúan fortaleciéndose y señaló que existe una probabilidad superior al 90 % de que se mantenga un evento de intensidad muy fuerte durante el último trimestre de 2026.

¿Por qué romper un jarillón en sequía puede convertirse en un problema?

Los jarillones son estructuras utilizadas para contener las aguas de ríos y otras fuentes hídricas. Cuando son intervenidos, pueden perder parte de su capacidad de protección frente a crecientes y desbordamientos.

La CAR explicó que una de las situaciones que le preocupa es que algunos propietarios abran estos puntos durante las temporadas secas para permitir el ingreso o salida de agua hacia sus predios, pero posteriormente no hacen la reconformación de los taludes.

En ese escenario, cuando aumentan los niveles de las fuentes hídricas, las zonas que fueron debilitadas pueden representar un punto de riesgo.

Por eso, la entidad pidió a los propietarios evitar intervenciones que puedan alterar estas estructuras y recurrir a mecanismos adecuados para el manejo y abastecimiento del agua.

¿Quién debe mantener los jarillones de predios privados?

Otro de los puntos centrales de la advertencia de la CAR tiene que ver con la responsabilidad sobre el mantenimiento de estas estructuras.

La corporación señaló que los propietarios de los predios privados deben garantizar que los jarillones ubicados en sus terrenos se encuentren en buen estado.

“Si bien es cierto que la CAR es la administradora del recurso hídrico en su jurisdicción y que hemos tenido el privilegio de liderar proyectos como la adecuación hidráulica del río Bogotá, cada propietario de predio es responsable de garantizar que los jarillones se encuentren en buen estado”, explicó Ballesteros.

La entidad también citó una reciente decisión judicial como respaldo de su posición. Sin embargo, este punto requiere distinguir entre el caso concreto analizado por los jueces y una regla general aplicable a todos los jarillones del país.

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