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Escrito por:  Fabián Ramírez
Subeditor     Oct 9, 2026 - 5:36 am

El sueño de estudiar en universidades de los Estados Unidos y dar el salto hacia el mercado laboral norteamericano enfrenta una amenaza de proporciones colosales. El gobierno de Donald Trump presentó una polémica propuesta regulatoria que busca disparar drásticamente las tarifas asociadas al programa Optional Practical Training (OPT), la herramienta fundamental que permite a los graduados extranjeros adquirir experiencia profesional en territorio estadounidense tras culminar sus estudios superiores, según informó El Tiempo.

Publicada formalmente en el Registro Federal, la iniciativa del Departamento de Seguridad Nacional (DHS) contempla fijar una tarifa de 70.000 dólares para aquellos estudiantes extranjeros que soliciten por primera vez el acceso al programa OPT, sumando un cobro adicional de 30.000 dólares por cada autorización posterior, incluidas las extensiones destinadas a los graduados de carreras en ciencia, tecnología, ingeniería y matemáticas (STEM). La medida representa un salto astronómico frente a los esquemas actuales, donde el costo por la solicitud de autorización de empleo ronda los 500 dólares. En el escenario acumulado para una carrera STEM —que combina el OPT regular con la extensión de 24 meses—, las tarifas totales podrían escalar hasta los 100.000 dólares, equivalentes a más de 322 millones de pesos colombianos al cambio actual, de acuerdo con el periódico.

Aunque la normativa proyecta que sean las universidades las encargadas de cubrir inicialmente estos pagos, el articulado deja abierta la posibilidad de que las instituciones trasladen dichos costos directamente a los estudiantes o a los empleadores interesados en contratarlos. La medida, que permanecerá abierta a comentarios públicos hasta el próximo 9 de noviembre antes de un eventual decreto definitivo expuesto a posibles batallas judiciales, genera profunda zozobra en la comunidad internacional, y de manera directa en Colombia.

Las cifras del sector demuestran la magnitud del impacto potencial. De acuerdo con datos recientes de Open Doors y el Institute of International Education (IIE), durante el periodo académico 2024-2025 se registró un récord de 10.213 estudiantes colombianos matriculados en instituciones de educación superior estadounidenses, situando al país en el puesto 18 a nivel mundial. De ese total, cerca de 1.756 connacionales participaban activamente en el programa OPT, representando aproximadamente el 17 por ciento de la población estudiantil colombiana en el país norteamericano y consolidando este mecanismo como el puente ideal hacia visas laborales permanentes como la H-1B.

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Desde la perspectiva oficial, la administración Trump defiende la medida bajo el argumento de frenar abusos generalizados y proteger la mano de obra local. Voceros del DHS señalaron que el OPT “nunca tuvo como propósito convertirse en una puerta trasera hacia la fuerza laboral estadounidense, un subsidio para mano de obra barata o un premio para quienes manipulan el sistema”, recordando que el Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) detectó más de 10.000 casos de posible fraude vinculados a empresas fantasma o simulación de empleos.

Sin embargo, el sector educativo advierte sobre las devastadoras consecuencias económicas y académicas de la medida. Fanta Aw, directora ejecutiva de NAFSA, advirtió que expulsar el talento extranjero perjudicará gravemente la innovación, el crecimiento económico y el liderazgo global del país. Asimismo, las universidades temen que la asfixia financiera reduzca drásticamente la matrícula de estudiantes internacionales, cuyo aporte económico por concepto de matrículas completas sostiene gran parte de los presupuestos institucionales en Estados Unidos.

La llegada de Petro a la Casa Blanca

El presidente Gustavo Petro llegó este martes 3 de febrero en la Casa Blanca con un objetivo puntual: reiniciar la relación con Donald Trump y dejar atrás el clima de tensión que marcó los primeros meses del vínculo entre ambos gobiernos. Este fue el primer encuentro y posiblemente el único cara a cara entre los dos mandatarios. Cabe resaltar que la reunión se da tras una llamada telefónica inesperada el pasado 7 de enero, en la que acordaron verse en Washington. Desde entonces, tanto Petro como Trump han bajado el tono en público, conscientes de que una confrontación abierta no beneficia a ninguno.

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