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Escrito por:  Fabián Ramírez
Subeditor     Jun 25, 2026 - 8:12 am

La tarde de este miércoles 24 de junio quedará marcada como uno de los episodios más oscuros en la historia geológica de Venezuela. Alrededor de las 18:05 horas locales (17:05 horas de Colombia), la región septentrional y central del país sufrió el impacto consecutivo de dos potentes terremotos que, con una diferencia de apenas 39 segundos, sembraron el caos en las principales zonas urbanas. La presidenta encargada, Delcy Rodríguez, confirmó en un balance preliminar emitido a través de la televisión estatal (VTV) que la cifra oficial asciende a 164 víctimas fatales y 971 heridos, un saldo trágico que los organismos de socorro temen que continúe aumentando dramáticamente a medida que se remueven los escombros.

A diferencia de la enorme mayoría de los desastres telúricos, donde un gran sismo es sucedido por movimientos menores, el Centro Nacional de Alerta de Tsunamis de Estados Unidos y el Servicio Geológico de los Estados Unidos (USGS) catalogaron este evento bajo un alarmante diagnóstico científico: un “doblete sísmico”.

El análisis evolutivo de los datos técnicos del USGS y de la Fundación Venezolana de Investigaciones Sismológicas (Funvisis) permite entender la amplitud geográfica de la catástrofe. El primer movimiento de magnitud 7.2 tuvo su epicentro a unos 24 kilómetros de San Felipe, en el estado Yaracuy. La vibración inicial fisuró paredes y alarmó a la población, operando técnicamente como un sismo precursor.

Sin embargo, antes de que las personas pudieran siquiera evacuar sus viviendas, la segunda ruptura —el evento principal de magnitud 7.5— estalló con foco en el municipio de Montalbán, en el estado Carabobo, extendiendo su onda expansiva con violencia hacia los centros urbanos de Valencia, Maracay y el distrito capital de Caracas. Al tratarse de sismos de carácter superficial (con una profundidad menor a los 30 kilómetros), las ondas sacudieron las capas externas de la tierra con un poder de cizallamiento devastador.

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El panorama en las regiones afectadas: El estado costero de La Guaira ha sido formalmente declarado por el Ejecutivo como una “zona de desastre”. Decenas de complejos residenciales multifamiliares se han desplomado por completo. Entre los casos más dramáticos documentados por medios locales y cadenas aliadas como Blu Radio, destaca el colapso total de un edificio de concreto de 14 pisos que quedó reducido a polvo en cuestión de segundos, dejando a una estructura gemela contigua en pie pero con un riesgo inminente de desplome que obligó a su evacuación total.

A la par de las más de 30 réplicas registradas en las últimas horas, la infraestructura de atención médica de emergencia opera bajo condiciones extremas. La propia sede nacional de la Cruz Roja en Venezuela reportó haber sufrido “daños críticos” en sus instalaciones centrales. Pese a las averías en sus paredes y techos, el personal médico y los voluntarios internacionales mantienen activas las carpas de triaje en espacios abiertos para estabilizar al millar de ciudadanos heridos.

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Mientras las redes sociales se inundan de registros desgarradores bajo consignas de apoyo y llamados internacionales a “orar por Venezuela”, los modelos automáticos del USGS mantienen encendidas las alertas rojas de asistencia global: estadísticamente, los algoritmos calculan un 42% de probabilidades de que el número final de fallecidos escale al rango de entre 10.000 y 100.000 personas, lo que requerirá una movilización humanitaria internacional sin precedentes en la región del Caribe.

Qué pasará con los presos políticos que no han sido liberados en Venezuela

El abogado Juan Luis González da detalles sobre el proceso y la liberación de Rocío San Miguel, la presa política venezolana que a pesar de ser liberada continúa en el proceso judicial. También habló de cómo ve el panorama sobre los presos políticos que aún no han sido liberados.

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