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Este artículo fue curado por david.sanchez   Oct 30, 2026 - 4:57 am
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El Gobierno del presidente Abelardo de la Espriella prevé cambios de gran calado en impuestos, incluyendo aumentar el IVA de 5 % a 19 % en una amplia canasta de bienes y servicios para corregir el gasto tributario, simplificar el estatuto y cerrar el déficit fiscal estructural.

(Vea también: Estos trabajadores recibirán golpe con Ley de Rescate Económico; baja tope para impuesto)

En la exposición de motivos de la Ley de Rescate Económico radicada ante el Congreso, el Ministerio de Hacienda sustentó la necesidad de eliminar las tarifas diferenciales y tratamientos preferenciales argumentando que distorsionan el sistema:

“La dispersión tarifaria genera incentivos a la reclasificación de bienes, complejiza la administración tributaria y produce saldos a favor estructurales en los productores, que el Estado tarda meses en devolver. Adicionalmente, el gasto tributario asociado a estas tarifas reducidas es profundamente regresivo”, señala el documento.

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La medida entraría en vigor a partir del primero de enero de 2028, de forma simultánea con el inicio del esquema de transferencias monetarias del mecanismo EfectIVA.

En ese sentido, el Gobierno agregó: “La eliminación de la tarifa del 5 % y la reducción de exclusiones solo es viable socialmente si opera en simultáneo con EfectIVA. No se trata de aumentar la carga sobre los hogares de menores ingresos, sino de recaudar donde hay capacidad de pago y devolver el 100 % de lo pagado a quienes realmente lo necesitan”.

Productos como la miel, el tomate, la cebolla, el repollo, el pepino y otras hortalizas también pasarían a pagar la tarifa general del 19 % de IVA. La lista incluye además el coco, el banano, los cítricos, las uvas, la sal, las semillas y los abonos, que hasta ahora no estaban gravados con este impuesto.

Productos y servicios en los que se busca aumentar el IVA de 5 % a 19 %

La propuesta estipula que la mayoría de los renglones que tributaban al 5 % o que gozaban de tratamientos preferenciales pasarían formalmente a la tarifa general del 19 %.

Así lo reconoce el Gobierno: “En el caso de los bienes actualmente exentos, se propone gravar a la tarifa general determinados alimentos, manteniendo el tratamiento preferencial exclusivamente para la proteína básica y productos primarios sin transformación”.

Y agrega que, en el sector de alimentos y derivados agroindustriales, la iniciativa retiraría beneficios a los productos que cuentan con adición industrial, conservantes y empaques secundarios para su conservación en anaquel. Bajo este criterio, asumirían la tarifa plena del 19 % alimentos procesados y de despensa como:

•       Conservas y vegetales procesados: maíz dulce, arvejas en lata, champiñones preparados, encurtidos, fríjoles precocidos y frutas en almíbar o compotas.

•       Salsas y condimentos: mayonesa, salsa de tomate, mostaza, salsas preparadas, aderezos, sopas deshidratadas y cubos de caldo concentrado.

•       Galletería, cereales y repostería: galletas de paquete (dulces y saladas), cereales inflados o azucarados de desayuno, tostadas industriales, ponqués empacados y pastas especiales rellenas o instantáneas.

•       Embutidos y carnes preparadas no básicas: jamones curados o cocidos, tocineta, salchichas tipo viena o cóctel y preparaciones enlatadas como atún o sardinas en lata.

•       Confitería y dulces: chocolates de mesa procesados, chocolatinas, caramelos y mezclas lácteas azucaradas o saborizadas.

Si bien estos incrementos se aplicarán en alimentos que son consumidos por millones de hogares en Colombia, el Gobierno también prevé devolverles el IVA pagado a las familias de menores ingresos, a través de un mecanismo de pagos anticipados.

“Unos 19 millones de colombianos, los más pobres, que hoy pagan el IVA dejarán de hacerlo porque se les devolverá el IVA de lo que compren, en promedio $213.000 mensuales por hogar y hasta un máximo de $288.000 mensuales”, señala el MinHacienda.

Y agrega que la medida regiría a partir enero del 2028 y vendría acompañada de un alistamiento con la DIAN para la masificación de la factura electrónica.

Eso sí, aunque la devolución comenzaría en 2028, el Gobierno buscaría realizar un giro anticipado a los beneficiarios en diciembre de este año.

Alimentos que se mantendrían sin IVA

Sumado a lo anterior, la reforma de De la Espriella blinda de manera explícita una canasta básica de bienes y servicios esenciales para evitar impactos regresivos sobre la población vulnerable y presiones sobre la inflación.

En este grupo se encuentran los alimentos de primera necesidad sin transformación industrial compleja como arroz, pan tradicional, arepa, carne fresca (de res, cerdo y pollo), huevos, leche líquida, sal, papa, yuca, granos, pescado fresco y agua.

Tampoco tendrán IVA fórmulas infantiles, medicamentos, educación, arrendamiento habitacional y servicios públicos domiciliarios.

De igual manera, el texto preserva fuera del gravamen al transporte público de pasajeros, al biodiésel y a los servicios financieros, evitando así un encarecimiento en el costo del crédito y en la movilidad cotidiana de los trabajadores.

En conjunto, los renglones que no tendrán IVA representan cerca del 58 % del gasto total de los hogares en condición de pobreza.

Otros productos que tendrían mayor IVA

En contraste, sí tendrían mayor IVA todos los vehículos híbridos y eléctricos, así como las licencias de software destinadas al desarrollo de contenidos digitales y suministro de páginas web, servidores (hosting) y computación en la nube.

De igual manera, se prevé una subida de impuestos para los licores, vinos y aperitivos, los cuales verían incrementada su tarifa del 5 % al 19 %, lo que generará recursos directos para financiar el régimen subsidiado y la salud territorial de los departamentos.

Finalmente, el proyecto de ley determinó tratamientos particulares para evitar presiones en rubros estratégicos que hoy están en la tarifa del 5 %.

En lugar de trasladarse al 19 %, el ACPM, los seguros y planes complementarios o de medicina prepagada, y la madera pasarán formalmente a la categoría de bienes y servicios excluidos del impuesto. La exclusión del ACPM busca impedir un incremento directo en los fletes y costos del transporte de carga a nivel nacional.

Por su parte, los embutidos de alto consumo en los hogares de menores recursos, tales como el salchichón, la butifarra y la mortadela, abandonarán la tarifa del 5 % y pasarán a ser bienes exentos con tarifa del 0 %. Con esta clasificación, los productores podrán descontar el IVA pagado en sus insumos y se evitará un incremento en el precio de venta de estas fuentes de proteína básica.

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