El sistema eléctrico colombiano atraviesa una etapa crítica por los retrasos en infraestructura de transmisión y generación, situación que aumenta la vulnerabilidad energética del país.
De los 42 proyectos del Sistema de Transmisión Nacional, el 60% presenta demoras, mientras que de los 4.475 MW de nueva capacidad previstos para 2026, solo habían ingresado 732,8 MW hasta el 27 de agosto.
La congestión de las redes impide llevar electricidad desde las regiones productoras hacia los principales centros de consumo, reduciendo los márgenes de seguridad, especialmente ante el fenómeno de El Niño.
Proyectos como Colectora, Chivor II Norte y Sogamoso Norte enfrentan retrasos relacionados con consultas previas, licencias ambientales y adquisición de predios.
A esta situación se suma la crisis financiera de Air-e, cuya cartera vencida alcanza $3,3 billones y afecta a generadores térmicos necesarios durante la sequía. La empresa atiende a 1,3 millones de usuarios y registra bajos niveles de recaudo en algunas zonas.
Además, Colombia enfrenta mayores costos del gas natural debido al declive de la producción nacional.
Cerca del 30% de la demanda se cubre con gas natural licuado importado, cuyo precio casi se ha triplicado en ocho años, aumentando los costos para hogares y empresas.
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