Los fines de semana largos suelen vivirse en casa o en medio de un viaje. Para cualquiera de las 2 opciones hay un sinfín de posibilidades para romper las reglas y aprovechar espacios como los baños, balcones, salas y hasta alimentar un poco el morbo frente a un espejo.

Para lo anterior, el portal Men’s Health compartió algunas de las mejores poses para explorar durante esos días libres en los que se puede escapar de la rutina y en donde no importa el reloj.

Pareja en la cama

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  • Para la terraza, patio o balcón: lo mejor será esperar que sea de noche para hacerlo (o ¿no?). Si no hay una silla en el lugar, hay que llevarla. Lo ideal será que él se siente y ella se pose frente a él sobre su regazo. La que lleva el mando aquí es la mujer; dominará envestidas, profundidades y ritmos.
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Nota: si hay una silla asoleadora todo será más sencillo y erótico.

  • Almohadas: este es el objeto que normalmente termina en el piso, pero aquí será de gran ayuda. La idea es hacer una pila de almohadas y que la mujer se siente sobre ellas. Él estará de rodillas frente a ella y podrá penetrarla con facilidad. La pose es muy placentera para ambos.
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  • Contra el cabecero: lastimosamente ahora muchas camas no cuentan con esta parte, pero esto no impide que ella se haga en una de las puntas superiores de la cama, contra la pared, y coloque una pierna en la cama. Él la penetrará desde atrás y ella podrá estar cómoda.
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Mujer aburrida en la cama

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  • Espejo: para nadie es un secreto que verse en un espejo teniendo sexo es uno de los actos más eróticos (por eso hay tantos en los moteles). Los dos podrán estar de pie frente a frente, ella elevará una de sus piernas y rodeará la cintura de él mientras es penetrada; aunque para algunos implica mucho esfuerzo, seguro valdrá toda la pena, pues se logra una penetración absoluta y la fricción será explosiva.
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  • Para el ‘mañanero’: aunque no es del gusto de todos, el sexo matutino es la debilidad de muchos. Esta pose empieza con esos besos sugerentes en la espalda que terminan calentando la situación. Ella estará acostada boca abajo mientras él la penetra por detrás. La fricción será mucha y el hombre tendrá el control: podrá ver sus nalgas y aprovechar para decirle algunas palabras excitantes al oído.
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