La historia de Isla Sneddon, una adolescente escocesa de 17 años que perdió la vida a causa de un diagnóstico tardío de cáncer, reavivó el debate sobre la atención médica que reciben los jóvenes ante síntomas inquietantes. De acuerdo con Noticias Caracol, Isla empezó a experimentar un dolor persistente en el pecho en julio de 2022, cuando apenas tenía 15 años. Preocupada por la presencia de un bulto, decidió acudir junto a sus padres, Michelle y Mark Sneddon, a una consulta médica en Airdrie, una ciudad escocesa. Sin embargo, tal como relataron sus padres, los médicos explicaron los síntomas de Isla como simples manifestaciones de los cambios hormonales propios de la adolescencia, descartando la gravedad de su situación.
El malestar de Isla no desapareció y, a pesar de volver en reiteradas ocasiones al consultorio, la explicación que recibía permaneció sin modificación. En declaraciones a STV News, Michelle Sneddon comentó que los profesionales asociaban todo a la ansiedad, repitiendo: “Isla, tienes dolores en el pecho, es ansiedad lo que tienes”. Durante dos años, esta respuesta se mantuvo, mientras el dolor y las preocupaciones de la joven no cesaban.
No fue sino hasta 2024 cuando su médico de cabecera manifestó una preocupación real ante la posibilidad de cáncer de mama y decidió remitirla inmediatamente a una clínica especializada. Para ese momento, tras múltiples retrasos, el diagnóstico ya era irreversible: el cáncer se había extendido hacia el revestimiento de su corazón, pulmones y ganglios linfáticos.
La situación se agravó en septiembre de ese mismo año, cuando Isla cayó gravemente enferma. Los especialistas informaron entonces a la familia que el cáncer había llegado a una fase avanzada, sin posibilidad de tratamiento curativo. Mark, su padre, recordó sentirse incrédulo ante la situación: “No lo podíamos creer… pero nos dijeron que estaba en fase terminal”, evocando la impotencia de la familia al recibir un pronóstico de apenas seis meses a un año de vida para su hija.
Isla falleció seis meses después del diagnóstico definitivo. El profundo dolor de sus padres, quienes precisaron que vivió “seis meses y dos días” tras conocer la gravedad de su situación, se convirtió en el motor para una campaña pública. Los Sneddon buscan modificar las directrices médicas del sistema de salud escocés, impulsando la conocida como “Ley de Isla”. Esta iniciativa pretende equiparar el tratamiento y la urgencia diagnóstica para niños y adolescentes con síntomas de cáncer a la que se brinda a los adultos, eliminando así los retrasos derivados de la edad del paciente.
Con más de 35.000 firmas recogidas en la plataforma Change.org, la petición exige que los protocolos médicos prioricen siempre la pronta identificación del cáncer pediátrico ante síntomas relevantes. Mark y Michelle anhelan reunirse con Neil Gray, secretario de Salud de Escocia, para exponer directamente la necesidad de estas reformas. Entre tanto, su lucha y la visibilización del caso de Isla continúan, con la esperanza de evitar que otras familias vivan la misma tragedia. Según destaca Michelle, el propósito que los sostiene es claro: ayudar a que ninguna otra familia atraviese una pérdida similar.
¿Qué diferencia existe entre el cáncer de mama pediátrico y el de adultos?
La historia de Isla Sneddon pone sobre la mesa la importancia de comprender cómo puede manifestarse el cáncer de mama en distintas edades. Aunque la enfermedad se asocia predominantemente a mujeres adultas, también puede presentarse en adolescentes y jóvenes, con características y patrones de progresión que requieren atención específica. La falta de sospecha y el desconocimiento contribuyen a que su diagnóstico se retrase, afectando el pronóstico y las posibilidades de tratamiento.
Abordar esta diferencia en los protocolos médicos resulta central. Si bien las guías actuales priorizan los síntomas en adultos, los expertos y la familia Sneddon argumentan que debe existir igualdad de criterios diagnósticos ante señales de alerta claras, independientemente de la edad. De esta manera, se podrían salvar vidas y ofrecer mejores oportunidades de recuperación a los pacientes más jóvenes.
* Este artículo fue curado con apoyo de inteligencia artificial.
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