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Casi cuatro de cada diez nuevos diagnósticos de cáncer registrados en 2022 pueden atribuirse a factores que, en principio, podrían ser evitados. Así lo indica un informe reciente presentado para conmemorar el Día Mundial contra el Cáncer, que cada año se celebra el 4 de febrero, y cuyos datos han sido recopilados por la Organización Mundial de la Salud (OMS) en conjunto con la Agencia Internacional para la Investigación del Cáncer (IARC). El estudio estima que 7.1 millones de los 18.8 millones de casos nuevos tienen relación directa con causas modificables, poniendo de relieve la crucial importancia de la prevención en la lucha global contra esta enfermedad.
El alcance de la investigación es significativo, pues abarca información detallada de 185 países y analiza hasta 36 tipos distintos de tumores. Por primera vez, se incluye también la influencia de nueve infecciones consideradas oncogénicas, es decir, que contribuyen al desarrollo de ciertos tipos de cáncer. Los especialistas han logrado identificar un total de treinta factores de riesgo que inciden en la aparición del cáncer, abarcando desde pautas de consumo cotidiano, como fumar o beber alcohol, hasta exposiciones ambientales y condiciones biológicas individuales.
Entre todos estos factores, el tabaquismo sobresale como el principal responsable, siendo asociado al 15% de los nuevos diagnósticos, mientras que el alcohol contribuye aproximadamente al 3%. Otros determinantes clave son la contaminación del aire, la falta de actividad física y el índice de masa corporal elevado, todos ellos vinculados con un aumento del riesgo de desarrollar la enfermedad. De manera particular, los cánceres de pulmón, estómago y cuello uterino representan casi la mitad de la carga que, en teoría, resulta prevenible mediante intervenciones adecuadas.
El informe también destapa importantes desigualdades tanto por género como por ubicaciones geográficas. En los hombres, hasta el 45% de los casos podrían evitarse, en comparación con el 30% registrado entre las mujeres. En Asia Oriental se observa el mayor porcentaje de casos prevenibles en varones, y en África Subsahariana, en mujeres; en contraste, regiones como el norte de África y Asia Occidental presentan cifras considerablemente menores.
Los expertos citados por la OMS y la IARC insisten en que, para incidir positivamente en la disminución de la incidencia del cáncer, se deben robustecer tanto los sistemas de salud pública como el acceso equitativo a herramientas de prevención. Destacan la relevancia de estrategias como la vacunación frente al virus del papiloma humano (VPH), vinculado al cáncer de cuello uterino, así como los tratamientos que actúan sobre la bacteria Helicobacter pylori, relacionada con el cáncer gástrico. Además, recalcan que es imprescindible la implantación de políticas que contemplen no solo aspectos individuales, sino también determinantes sociales y ambientales, para traducirse en resultados sostenibles a largo plazo.
¿Qué significa “factor modificable” en el contexto del cáncer?
La noción de “factor modificable” alude a cualquier aspecto de la vida o el entorno de una persona que puede ser alterado para reducir el riesgo de desarrollar enfermedades como el cáncer. Según la OMS y la IARC, estos factores incluyen conductas como el consumo de tabaco o alcohol, la dieta, la actividad física, así como la exposición a ciertas infecciones o contaminantes ambientales. La relevancia de identificar y modificar estos factores reside en el potencial de disminuir la incidencia de la enfermedad, mediante intervenciones tanto individuales como colectivas enfocadas en la prevención.
¿Cómo varía la exposición a factores de riesgo entre distintas regiones y géneros?
El estudio citado evidencia disparidades sustanciales en la proporción de casos de cáncer atribuibles a factores modificables, dependiendo tanto del sexo como de la zona geográfica. Así, los factores culturales, sociales y medioambientales propios de cada región y grupo poblacional inciden directamente en la frecuencia y tipo de exposición, haciendo indispensable el desarrollo de políticas adaptadas a las particularidades de cada comunidad para abordar eficazmente la prevención del cáncer.
En un contexto donde las cifras son tan contundentes, la pregunta queda abierta: ¿qué acciones concretas pueden asumir los gobiernos y las sociedades para reducir de manera efectiva la carga de cáncer prevenible?
* Este artículo fue curado con apoyo de inteligencia artificial.
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