Su comportamiento resulta atípico, pues a los ojos de la mayoría sería el de alguien homosexual, bisexual, de género fluido o pansexual. Sin embargo, como informa El Clarín, son un colectivo que asegura no tener ninguna crisis de identidad sexual por el hecho de tener sexo con alguien de su mismo género.

Como señala el medio, muchos de ellos, incluso, tienen parejas estables e hijos y lo hacen “con el único fin de satisfacer sus instintos”.

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‘Bud sex’, término bajo el que se cobijan, traduce algo como ‘sexo entre amigos’. La práctica se da en mayor medida en cárceles y entornos rurales, según el informe de El Clarín.

Aunque tienen sexo, los involucrados evitan besarse, acariciarse y hasta mirarse a los ojos, para que el encuentro no tenga matices emocionales.

Esta no es la primera vez que se habla de ‘Bud sex’; el año pasado Instinct Magazine, una página gay, citó la investigación que hizo una mujer en zonas rurales de Estados Unidos, en donde varios hombres afirmaron tener sexo con sus amigos para “ayudarlos a aliviar urgencias”, aunque cuestionó la naturaleza de estas relaciones, pues además de tener sexo, los hombres también compartían tiempo en cafés y hasta hacían ‘pijamadas’ cuando sus esposas no estaban en casa.