Correr no termina cuando el reloj marca el final del entrenamiento. Después de sumar kilómetros, los pies también necesitan unos minutos de atención para recuperarse y estar listos para la próxima sesión. Una rutina sencilla puede ayudar a detectar a tiempo ampollas, irritaciones o molestias y evitar que un pequeño problema termine afectando los siguientes entrenamientos.
¿Qué hacer con los pies después de correr?
Lo primero es quitarse los zapatos y las medias para permitir que los pies se ventilen. Después, conviene lavarlos con agua y jabón y secarlos muy bien, especialmente entre los dedos.
Si los pies están cansados o ligeramente inflamados después de una carrera larga, elevarlos durante unos minutos también puede resultar cómodo mientras el cuerpo comienza a recuperarse.
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Revise si tiene ampollas o zonas irritadas
La fricción repetida entre el pie, la media y los zapatos puede producir ampollas, especialmente después de correr distancias largas.
Si aparece una ampolla intacta, lo recomendable es evitar reventarla por cuenta propia, mantener la zona limpia y protegerla para reducir el roce durante las siguientes horas.
También es importante revisar los dedos y las uñas. El dolor, enrojecimiento o sensibilidad después de correr pueden ser señales de que existe demasiada fricción o presión dentro del calzado.
¿Cómo prevenir las ampollas al correr?
Una de las mejores formas de prevenirlas es reducir la fricción.
Para ello, es importante utilizar medias deportivas que ayuden a controlar la humedad y elegir zapatos que tengan suficiente espacio para los dedos, especialmente si se van a utilizar para correr distancias largas.
También conviene probar los zapatos y las medias durante los entrenamientos antes de utilizarlos en una carrera. Estrenar calzado el día de una competencia puede aumentar el riesgo de terminar con ampollas o zonas irritadas.

¿Es bueno poner los pies en agua después de correr?
Un baño de pies puede resultar agradable cuando existe sensación de cansancio o tensión después del entrenamiento. Sin embargo, no es necesario utilizar agua muy fría ni mantener los pies sumergidos durante mucho tiempo.
Más importante que la temperatura del agua es mantener una buena higiene y secar completamente los pies después, especialmente entre los dedos.
¿Cómo cuidar las uñas de los pies después de correr?
Las uñas también pueden sufrir durante las carreras, sobre todo cuando los dedos chocan repetidamente contra la parte delantera del zapato.
Para reducir este problema, las uñas deben mantenerse cortas, pero sin cortarlas demasiado. También es importante revisar que el calzado tenga suficiente espacio en la zona de los dedos.
Si una uña presenta un golpe importante, cambia de color, se desprende o genera dolor persistente, conviene consultar a un profesional de salud.
¿Qué hacer si los pies quedan adoloridos después de correr?
Si se trata de una molestia leve asociada al esfuerzo, descansar, hidratarse y evitar actividades de alto impacto durante unas horas puede ayudar.
También puede ser útil hacer movimientos suaves de los tobillos y los dedos para evitar que los pies permanezcan completamente inmóviles después de correr.
Sin embargo, un dolor intenso, persistente o que empeora al caminar no debería atribuirse simplemente al entrenamiento. En esos casos es mejor buscar una valoración profesional antes de volver a correr.

¿Qué productos pueden ayudar a cuidar los pies después de correr?
Además de unos buenos zapatos y medias deportivas, existen accesorios que pueden facilitar el cuidado de los pies después del entrenamiento.
Un masajeador de pies puede utilizarse como parte de una rutina de relajación, mientras que una pelota de masaje puede ayudar a trabajar suavemente la planta del pie.
También pueden ser útiles los protectores para dedos, las almohadillas antifricción y otros accesorios diseñados para reducir el roce en zonas que suelen generar ampollas.
La elección depende del problema que tenga cada corredor: no es lo mismo buscar algo para relajar los pies después de una carrera que necesitar protección porque constantemente aparecen ampollas.
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Una rutina sencilla después de correr
Cuidar los pies después de entrenar no tiene que convertirse en un proceso complicado. Una rutina básica puede ser:
- Quitarse los zapatos y las medias.
- Lavar y secar muy bien los pies.
- Revisar dedos, uñas y plantas para detectar ampollas o irritaciones.
- Proteger las zonas que estén lastimadas.
- Descansar y elevar los pies unos minutos si existe sensación de cansancio.
- Utilizar accesorios de masaje o relajación si resultan cómodos.
- Revisar el calzado y las medias antes del siguiente entrenamiento.
Cuidar los pies después de correr puede parecer un detalle menor, pero prestar atención a las ampollas, la fricción, las uñas y el calzado puede marcar una diferencia importante cuando se entrena con frecuencia. La idea es no esperar a que aparezca una lesión para empezar a prestarles atención.
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