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Escrito por:  Fabián Ramírez
Subeditor     Jun 25, 2026 - 8:48 am

Las tensiones internas que fracturaron la relación entre la dirección de la Policía Nacional y la Casa de Nariño durante los primeros años del gobierno de Gustavo Petro volvieron a quedar bajo el escrutinio público. En una ronda de entrevistas con Caracol Radio y Blu Radio, el general retirado Henry Sanabria ventiló los roces y las llamadas directas que recibía por parte de la entonces jefa de gabinete, Laura Sarabia, para cuestionar los procedimientos de la Fuerza Pública. Aunque el oficial denunció un freno sistemático a operaciones de inteligencia militar, el punto más álgido de su relato se concentró en la gestión del orden público frente a las manifestaciones sociales en la capital del país.

Sanabria puso como ejemplo específico la intervención del antiguo Esmad (hoy Undemo) durante una jornada de movilizaciones en Bogotá que terminó en graves afectaciones contra la infraestructura de TransMilenio. Según la versión del exdirector, tras respaldar al comando de la Policía Metropolitana de Bogotá para dispersar los bloqueos y vandalismos, la reacción de la Casa de Nariño fue inmediata y de censura.

“Laura Sarabia en dos oportunidades me llamó: en una fue por la intervención del grupo antidisturbios por el ataque desmedido de las llamadas feministas en Bogotá. Ordené la intervención porque estaban atacando Transmilenio y la llamada que recibí fue recriminando el uso legítimo de la fuerza. Por su juventud y su falta de experiencia desconocía los alcances constitucionales de la Corte en sus sentencias que dan claridad absoluta de cuándo la Policía debe intervenir en esas actividades de pseudoprotesta”, disparó el general en retiro.

El testimonio del uniformado de línea dura no solo expone un desacuerdo táctico, sino una profunda distancia conceptual sobre el manejo de la protesta social y los alcances de la “paz total”, la cual, según Sanabria, era utilizada como un “mensaje de reproche” o excusa para la inacción frente a lo que él catalogó como delincuencia ordinaria y vandalismo urbano.

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Frente a la gravedad de los señalamientos, Laura Sarabia no tardó en salir al paso en los mismos medios de comunicación para desmentir la supuesta parálisis de la Fuerza Pública, encuadrando la llamada telefónica dentro de las funciones regulares de control e información del Ejecutivo:

  • La versión de Sanabria: asegura que la llamada constituyó una recriminación directa al actuar policial y una interferencia política que pretendía anteponer la agenda de diálogos por encima del control del orden de la ciudad.
  • La defensa de Laura Sarabia: afirmó que la comunicación existió, pero que se dio por instrucción directa del presidente de la República para solicitar explicaciones técnicas sobre el uso de la fuerza contra una marcha de mujeres.

“Preguntar por qué se activó la Undemo en una protesta de mujeres el Día Internacional de la Mujer no me parece que sea detener operaciones de la Policía”, replicó, rechazando tajantemente que se equipare ese control de rutina con el freno a operativos contra grupos criminales de alto impacto.

Más allá del álgido debate por la jornada feminista en Bogotá, el general (r) Sanabria insistió en que esta supuesta política de contención afectó la neutralización del Clan del Golfo, las disidencias de las Farc y el ELN. El exdirector reveló que entregó cerca de 10 operaciones estructurales listas para ejecución, incluyendo solicitudes de bombardeos coordinados con la Fuerza Aeroespacial, las cuales presuntamente se hundieron en la burocracia del Ministerio de Defensa, donde las autorizaciones tardaban hasta 20 días en resolverse, permitiendo —bajo su óptica— un fortalecimiento estratégico de los actores armados ilegales en el territorio nacional.

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