author
Escrito por:  Fredy Moreno
Editor jefe     Oct 13, 2026 - 7:57 am

Lo último que llevó el nombre de Rodrigo Londoño Echeverri, conocido como ‘Timochenko’ en las filas de las Farc, a retumbar incluso más allá de las fronteras colombianas, fue la mención que se hizo de él la semana pasada en la nueva acusación de la fiscalía estadounidense contra Nicolás Maduro. En el documento presentado ante el Tribunal Federal del Distrito Sur de Nueva York se asegura que Londoño Echeverri habría participado en una reunión con Maduro y otros dirigentes guerrilleros en la que se discutió una presunta deuda relacionada con el narcotráfico. Esto, sin duda, lo pone de nuevo en el radar de la justicia de Estados Unidos, pero es apenas uno de los asuntos que lo tienen a él y a otros exjefes de esa guerrilla atravesando una seria tempestad.

(Le interesa: “El costo de negociar mal”: informe pone último clavo a ataúd de la “paz total” de Petro)

La nueva acusación contra Maduro, que, para muchos, hará que no vuelva a ver la calle en lo que le resta de vida, es muy grave y se puede resumir en tres grandes delitos, el primero de los cuales es conspiración para torturar, relacionado con abusos sistemáticos, intimidación y castigos (descargas eléctricas, asfixia y violencia sexual) a opositores, presos políticos y ciudadanos extranjeros detenidos en Venezuela. El segundo es narcoterrorismo y tráfico de drogas, por liderar el Cartel de los Soles y asociarse con grupos armados y carteles, como las Farc, el Eln y el Cartel de Sinaloa, con el fin de enviar grandes cantidades de cocaína hacia Estados Unidos.

El tercero es uso y porte de armamento de alto calibre (incluidas ametralladoras) para sostener la red de narcotráfico y control político. En los dos últimos delitos estaría comprometido el último secretariado de las Farc, el máximo órgano de dirección, mando y toma de decisiones políticas y militares, del que hicieron parte, además de Londoño Echeverri como jefe, y los cabecillas con los alias de ‘Iván Márquez’, ‘Pablo Catatumbo’, ‘Pastor Alape’, ‘Joaquín Gómez’, ‘Carlos Antonio Lozada’, ‘el Médico’, y ‘Rodrigo Granda’. La acusación contra Maduro asegura que el dictador se reunió con Londoño Echeverri, ‘Iván Márquez’ y alias ‘Jesús Santrich’ para discutir el dinero que Maduro presuntamente les debía a las Farc por su alianza en el tráfico de drogas.

Lee También

Derrota de Iván Cepeda agudizó crisis

Las explicaciones al respecto seguramente nunca se darán y en su reemplazo llegarán las letanías de siempre: que es un ataque político para destruir la imagen de los comparecientes ante la JEP con el único propósito de acabar el proceso de paz. Es lo mismo que dirá Maduro pese a estar hundido hasta el cuello en un estanque de evidencias en su contra, entre las que deben obrar, cómo no, las confesiones de su antiguo alfil Álex Saab, que llegó a un acuerdo para declararse culpable en Estados Unidos, y las que vaya a aportar el también colombiano Álvaro Pulido, socio de Saab recién extraditado de Venezuela. Eso para no hablar de lo que ya pudieron haber dicho los exgenerales del régimen Hugo Armando ‘el Pollo’ Carvajal y Cliver Alcalá Cordones, que decidieron colaborar con la justicia estadounidense.

En contravía de las aspiraciones de las Farc, en las pasadas elecciones presidenciales el candidato de la izquierda, Iván Cepeda, fue derrotado. Con él también se fueron a pique las posibilidades de una atmósfera en la que hubieran podido respirar sin mayores problemas. Pero ganó Abelardo de la Espriella, que no ha tenido ninguna dificultad para asegurar, por ejemplo, que el narcotráfico no cambia de naturaleza dependiendo de la bandera bajo la cual se practique. “Siempre es lo que es: narcoterrorismo”, ha dicho el presidente. “Y ese narcoterrorismo es criminal venga de donde venga. […] Igual de mafiosos han sido y son Pablo Escobar, Miguel Rodríguez Orejuela, [Gonzalo Rodríguez] Gacha, ‘Iván Mordisco’ o ‘Timochenko’”.

El mandatario ha anunciado que “no habrá contemplaciones en el campo de batalla, pero tampoco en el terreno político, donde también hay que enfrentarlos y derrotarlos”. Así mismo, ha dicho que jamás ha compartido la tesis de que “una organización narcoterrorista adquiere carácter político simplemente porque acompaña sus crímenes con un discurso supuestamente ideológico”. Para De la Espriella, “un secuestro no deja de ser un secuestro porque quien lo comete invoque una revolución; una extorsión no se convierte en una actividad simplemente porque esa estructura criminal supuestamente persigue un fin social”.

Pero el campo de acción en el que están los miembros de las Farc que se desmovilizaron es el político, y, como ha quedado plenamente probado, enfrentan a un duro contendor que no piensa darles cuartel. Lo grave es que en ese ámbito también están de capa caída. Después de perder las 10 curules (cinco en el Senado y cinco en la Cámara) que les aseguró el Acto Legislativo 03 de 2017 y el Acuerdo de Paz para los períodos 2018-2022 y 2022-2026, se vieron obligados a competir en igualdad de condiciones para mantenerlas, a remar solos para buscar el respaldo de los ciudadanos. Pero fracasaron.

Sin representación en el Congreso y sin personería jurídica

Las elecciones legislativas del pasado 8 de marzo eran cruciales para ellos, porque era la primera vez que competían con las reglas del sistema político tradicional, y porque debían buscar que su personería jurídica quedara asegurada. Pero si en las elecciones de 2018 consiguieron más de 85.000 votos y en las de 2022 apenas superaron los 52.000, en las de 2026 su única candidata a la Cámara, Sandra Ramírez, llegó a 10.000, y no logró una curul. En esos tres casos sus votaciones fueron marginales, pero el tercero selló la pérdida de la personería jurídica de Comunes por no alcanzar el umbral mínimo del 3% de los votos.

Pese a haber acompañado varias agendas progresistas y respaldado al gobierno de Gustavo Petro, el partido Comunes presidido por Londoño Echeverri nunca logró integrarse plenamente a coaliciones electorales más amplias. Incluso, “su incorporación al Pacto Histórico encontró resistencias políticas y estratégicas”, porque “para algunos sectores de la izquierda integrar formalmente al partido surgido de las Farc implicaba costos electorales”, escribió Miguel Suárez, de la Fundación Ideas para la Paz, poco después de las elecciones de marzo. “El resultado fue que Comunes terminó compitiendo relativamente aislado en el escenario electoral nacional”.

Suárez encontró un hecho paradójico: “la desaparición de Comunes ocurre en un momento en el que la izquierda colombiana ha ganado espacio político”. Para el analista, “en los últimos años las fuerzas progresistas se han consolidado como actores centrales del sistema político, con presencia en el Gobierno, en el Congreso y en varias administraciones locales. Mientras el partido surgido directamente del Acuerdo de Paz desaparece del escenario electoral, el espectro político que históricamente fue marginal en Colombia se ha fortalecido”.

Pero también desaparece, habría que agregar, porque no consiguió el respaldo de la ciudadanía. Si a lo anterior se suman hechos como el llamado que hizo la JEP a la exsenadora y exintegrante de las Farc Sandra Ramírez para que rinda versión libre dentro de la investigación por el reclutamiento y utilización de niños durante el conflicto armado, pues esa jurisdicción, que también enfrenta la decisión del Gobierno de hacerle un fuerte recorte presupuestal, consideró que existían elementos suficientes para escuchar a Ramírez, expareja sentimental de alias ‘Tirofijo’, dentro del proceso.

O si se suma el video filtrado de la declaración de Londoño Echeverri de 2019 ante la JEP, que tiene irritada a la opinión pública por la afirmación del compareciente en el sentido de que su grupo armado tenía criterios para garantizar el “buen trato” de los secuestrados, además de evidenciarse la actitud complaciente de la magistrada que no lo interrogaba, sino que departía con él, cómodo, sonriente. Todo ha reavivado un ambiente de rechazo con un alto costo político para el último comandante de las Farc y su entorno, que lucen cada vez más aislados.

* Pulzo.com se escribe con Z

Lee todas las noticias de nación hoy aquí.