Un video en el que se observa a un niño de aproximadamente cinco años amarrado a una silla con una correa de tela, mientras permanece al aire libre y entre sollozos, puso en el centro de la atención a un centro de estimulación multisensorial de Cali.
Las imágenes fueron registradas por la psicóloga Katerine Trujillo Herrera, quien realizaba sus prácticas de maestría en el establecimiento, dirigido a niños, niñas y adolescentes con necesidades de intervención psicosocial.
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De acuerdo con el testimonio entregado por la profesional a El Tiempo, el menor le manifestó que había sido sometido a ese castigo porque había roto un plato y derramado comida.
Según Trujillo Herrera, lo ocurrido no habría sido un hecho aislado. La profesional relató que acudió en dos oportunidades al lugar y encontró al mismo menor sometido a una práctica similar.
“En las dos oportunidades que fui, presencié la misma situación”, aseguró la psicóloga.
Explicó que regresó al establecimiento precisamente para establecer si se trataba de un comportamiento ocasional o de una práctica utilizada de manera habitual.
La psicóloga Katerine Trujillo grabó un video donde realiza a la práctica para su maestría, en el que se ve a un menor atado en una silla. https://t.co/BcsjAAOAXJ
— Antonio Minotta (@AntonioMinotta) September 30, 2026
Según su relato, durante la segunda visita volvió a encontrar al niño en la misma silla, a una hora similar y bajo las mismas condiciones. Además, aseguró que observó otro caso en el que un menor era sometido a lo que el personal denominaba una estrategia de regulación mediante agua.
La psicóloga señaló que el niño terminó con la ropa completamente mojada y permaneció sentado en esas condiciones. Trujillo aclaró que existen estrategias de regulación emocional que pueden involucrar agua, pero sostuvo que, en este caso, la forma en que se habría aplicado no correspondía con una intervención adecuada.
La denunciante también afirmó que la situación era conocida por otras personas que se encontraban en el establecimiento. Según su relato, cuando preguntó a una de las trabajadoras por qué el menor estaba amarrado, recibió una respuesta que, a su juicio, evidenciaba que este tipo de medidas se habían normalizado.
La mujer le habría dicho que el niño no permanecía muchas horas sentado allí y que el propósito era que “aprendiera a valorar la comida”. Trujillo Herrera manifestó que, al observar nuevamente la situación y ante lo que consideró una respuesta institucional insuficiente, decidió registrar las imágenes y presentar una denuncia pública.
La psicóloga indicó que, al momento de realizar la grabación, había por lo menos otras dos personas del personal en el lugar.
Después de presentar la denuncia y de que el caso comenzara a difundirse, la propietaria del establecimiento se habría comunicado con la profesional. Según Trujillo, inicialmente la mujer manifestó desconocer lo ocurrido y aseguró que tomaría medidas contra las personas involucradas.
Sin embargo, la psicóloga afirmó que el discurso cambió cuando regresó al establecimiento acompañada por integrantes de la Policía de Infancia y Adolescencia.
“Cambiaron por completo el discurso”, relató la profesional.
De acuerdo con su versión, desde el centro habrían señalado que los padres de los menores conocían y aprobaban este tipo de comportamientos. Además, Trujillo aseguró que intentaron cuestionarla por haber expuesto el caso a través de redes sociales.
La psicóloga también afirmó que se comunicó con el padre del niño para ponerse a disposición frente a la situación. Según su relato, recibió como respuesta una advertencia relacionada con posibles acciones legales por la difusión del caso.
Estas afirmaciones corresponden al testimonio de la denunciante y deberán ser contrastadas por las autoridades que adelantan las investigaciones.
ICBF inició verificaciones sobre el caso
Luego de la denuncia, la dirección regional del Instituto Colombiano de Bienestar Familiar (ICBF) en el Valle del Cauca inició procesos de verificación e investigación administrativa.
El objetivo será establecer si existió una vulneración de los derechos de los menores atendidos en el establecimiento y determinar las medidas o sanciones que correspondan, de acuerdo con los resultados de las investigaciones.
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Por ahora, el caso continúa bajo revisión de las autoridades competentes, por lo que las responsabilidades individuales y las circunstancias exactas de lo ocurrido deberán establecerse dentro de los respectivos procesos.
Universidad suspendió temporalmente las prácticas de la psicóloga
El caso también tuvo consecuencias en el proceso académico de Katerine Trujillo Herrera. La Universidad Internacional de La Rioja (UNIR), institución en la que la profesional cursa una Maestría en Terapias de Tercera Generación, decidió suspender temporalmente sus prácticas profesionales.
La medida se mantendría mientras avanzan las verificaciones de las autoridades y se adelanta el proceso para reubicar a la estudiante en otro centro de atención.
La psicóloga, por su parte, sostiene que decidió hacer públicos los registros al considerar que las situaciones observadas podían representar una vulneración de los derechos de los menores.
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