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Escrito por:  Fabián Ramírez
Subeditor     Jul 7, 2026 - 1:48 pm

Lejos de buscar una salida diplomática o institucional a la peor crisis de la transición de poder en la historia reciente de Colombia, el presidente Gustavo Petro prefirió redoblar la apuesta y llevar el pleito al terreno del espectáculo político. Tras el freno de mano que Abelardo De la Espriella y su equipo le pusieron al empalme, el mandatario saliente publicó un extenso e incendiario manifiesto en su cuenta de X en el que anunció que montará un evento alterno utilizando la vieja y conocida estrategia de las “sillas vacías”.

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En su defensa, Petro optó por la descalificación inmediata de sus contradictores asegurando que los miembros del equipo del ‘Tigre’ se retiraron del proceso porque supuestamente no están preparados para asumir el Estado y no aguantan el escrutinio ciudadano. Con una postura retadora, el jefe de Estado afirmó que la entrega del Gobierno continuará de manera pública “ante el pueblo” y que se colocarán sillas vacías en espera de que quienes, según su narrativa, se robaron las elecciones, lleguen a entender qué es gobernar. Para muchos analistas, esta movida es un claro intento de desviar la atención del vacío legal y técnico en el que quedó el país, convirtiendo un trámite obligatorio por ley en un mitin de plaza pública.

El discurso del presidente saliente escaló rápidamente a niveles de confrontación personal. Sin filtros ni diplomacia, Petro tildó a los delegados de De la Espriella de exconvictos y familiares de convictos, prometiendo responderles judicialmente por supuestas calumnias. El ataque más teledirigido fue contra el recién designado ministro de Defensa, el general en retiro Jorge Eduardo Mora López, a quien revictimizó políticamente al recordar que lo sacó del Ejército bajo el fuerte señalamiento de cobrarle dinero de los viáticos e ingresos a sus propios subalternos, una acusación que vuelve a calentar la interna militar a un mes del cambio de mando.

Tratando de blindar su propia imagen de cara a su salida el 6 de agosto, Petro se metió con el plano financiero para lanzar duros dardos a su sucesor. Afirmó que saldrá de la Casa de Nariño con menos patrimonio del que tenía y denunció que sus cuentas bancarias están bloqueadas por orden del gobierno de los Estados Unidos, sugiriendo de forma curiosa que esto ocurre al parecer sin que el propio presidente Donald Trump lo sepa. Acto seguido, acusó a De la Espriella de no poder mostrar la misma honestidad, señalándolo de crear empresas recientemente en la Florida con familiares para supuestamente captar dólares de extranjeros destinados a su campaña presidencial.

Finalmente, el mandatario saliente cerró su intervención con una fuerte retórica que para varios sectores roza con la incitación al caos. Además de anunciar que dará su último discurso oficial el 20 de julio en el suroccidente de Bogotá y de insistir en su teoría de conspiración sobre un supuesto fraude con algoritmos israelíes —llegando a comparar la situación en Colombia con el mayor ataque a la democracia mundial desde la época de Adolfo Hitler—, Petro convocó abiertamente a sus huestes a las calles. El presidente saliente advirtió que lo que viene con el Gobierno de De la Espriella es un fascismo totalitario y notificó al país que la respuesta de su movimiento será la resistencia activa y, cuando el pueblo lo decida, la desobediencia civil.

¿Qué implica que se haya suspendido el empalme en Colombia?

Polémicas y logros de Petro

En este análisis hacemos un recorrido por los principales hitos, reformas, crisis, escándalos y transformaciones que marcaron el primer gobierno de izquierda en la historia reciente de Colombia. Desde la Paz Total, las reformas pensional, laboral y de salud, hasta los casos de la UNGRD, Nicolás Petro, Laura Sarabia, Armando Benedetti y las controversias por la política de seguridad, este especial reúne algunos de los momentos que definieron el mandato de Gustavo Petro entre 2022 y 2026. También revisamos el comportamiento de la economía, el salario mínimo, la pobreza, el desempleo, la transición energética, la política ambiental, las relaciones con Estados Unidos, Venezuela e Israel, y el papel de Colombia en escenarios internacionales como la COP16. Más que un juicio político, este video busca contextualizar los hechos que marcaron uno de los gobiernos más debatidos y polarizantes de la historia reciente del país.

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