Escrito por:  Redacción Nación
Oct 24, 2026 - 2:38 pm

Lo que debía ser un procedimiento odontológico de rutina terminó convirtiéndose en una emergencia médica para Jorge Gómez, un hombre que denunció una presunta negligencia tras acudir al odontólogo para que le extrajeran una muela cordal en Medellín.

Según su testimonio, durante la intervención, realizada en diciembre, una aguja se fracturó y un fragmento habría quedado dentro de su organismo. El paciente sostiene que la profesional que lo atendió no retiró el objeto ni le advirtió sobre los posibles riesgos derivados de lo ocurrido.

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La denuncia fue presentada ante Telemedellín y posteriormente conocida por Noticias RCN, medios a los que Gómez relató las circunstancias del procedimiento y las complicaciones de salud que enfrentó después.

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De acuerdo con la versión del paciente, después de que se rompiera la aguja, únicamente le practicaron una radiografía frontal de control y le permitieron regresar a su casa. Gómez asegura que no recibió información suficiente sobre lo sucedido ni indicaciones adicionales para actuar ante una posible complicación.

Por esa razón, cuestionó la actuación de la profesional y señaló que, desde su perspectiva, debieron tomar medidas inmediatas para localizar y retirar el fragmento.

“¿Cuál es mi denuncia? La negligencia médica o la negligencia que tuvo esta mujer conmigo, porque yo considero que si ella sabía y tenía el conocimiento de que la aguja se había quedado dentro de mi cuerpo, pues lo correcto era no dejarme salir”, manifestó en declaraciones recogidas por los medios mencionados.

Durante varias semanas, el hombre permaneció con un fragmento metálico en su organismo sin conocer su ubicación exacta. Ante el malestar que experimentaba, acudió a un centro asistencial el 10 de enero para recibir atención médica. Lo que encontraron posteriormente los especialistas cambió por completo el rumbo de su caso.

Entre el 15 y el 16 de enero, médicos de la Clínica Las Américas realizaron estudios y un cateterismo para determinar dónde se encontraba el objeto. Durante la evaluación descubrieron que el fragmento ya no estaba en la zona oral, sino que había llegado hasta el corazón.

La presencia del elemento metálico representaba un riesgo que llevó al equipo médico a determinar que era necesario realizar una cirugía a corazón abierto para extraerlo. Gómez recordó que los especialistas le explicaron a él y a su familia que debía someterse a una intervención de mayor complejidad.

“El proceso fue en la Clínica Las Américas, donde me sometieron a través de un cateterismo, me encuentran la aguja clavada en el corazón. Los médicos me dicen: ‘Aquí lo único que hay que hacer, señor Jorge y familia, es una cirugía a corazón abierto’. De una vez empezaron y al día 20 del mes de enero me hicieron la cirugía a corazón abierto y me extrajeron la aguja”, relató.

La operación se llevó a cabo el 20 de enero mediante una apertura del tórax. Con el procedimiento, los especialistas lograron retirar el fragmento que había llegado hasta el corazón.

¿Cómo pudo llegar una aguja desde la boca hasta el corazón?

Una de las preguntas que surgieron durante la atención médica fue cómo pudo desplazarse el fragmento desde la zona de la mandíbula hasta un órgano vital.

Según el relato de Gómez, los especialistas evaluaron diferentes posibilidades para explicar el recorrido del objeto. Una de las hipótesis planteadas fue que el fragmento hubiera ingresado a una vena a través de los tejidos de la mandíbula y se hubiera desplazado por el torrente sanguíneo hasta llegar al corazón.

El paciente explicó que esa habría sido la posibilidad considerada más viable por los médicos.

“Ellos dicen que por el torrente sanguíneo se pudo ir, que es la más viable, que posiblemente fue por la vena principal y bajó directo al corazón”, contó.

También se habrían contemplado otras posibilidades relacionadas con el desplazamiento del objeto a través de los tejidos blandos. Sin embargo, según Gómez, los especialistas descartaron la ingesta por vía digestiva como explicación del recorrido, debido a las posibles complicaciones que habría podido ocasionar.

La ruta exacta que siguió el fragmento debe entenderse como una hipótesis clínica relatada por el paciente, no como una conclusión médica independiente verificada para este artículo.

Aunque la cirugía permitió extraer la aguja, Gómez asegura que su recuperación ha sido difícil y que todavía enfrenta limitaciones físicas.

Según su testimonio, continúa bajo seguimiento médico y presenta inflamación en los tejidos cardíacos, fatiga constante y dificultades para respirar, incluso cuando realiza esfuerzos mínimos.

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Su caso pone de relieve los riesgos que puede representar la presencia de un cuerpo extraño dentro del organismo y la importancia de evaluar oportunamente cualquier complicación durante un procedimiento médico u odontológico.

Por ahora, el relato de Gómez constituye una denuncia sobre la atención que recibió y las consecuencias que atribuye al incidente. Para establecer si existió responsabilidad profesional, sería necesario conocer los resultados de las investigaciones y las valoraciones correspondientes.

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