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La preocupación por la estética dental ha crecido notablemente en los últimos años, situando a las carillas dentales entre los tratamientos más solicitados en consultorios odontológicos. Este procedimiento no solo responde a una necesidad visual, sino que, según múltiples testimonios recogidos en medios especializados, impacta de manera importante la autoestima de los pacientes. Sentirse satisfecho con la apariencia de los dientes puede influir en la seguridad personal y en la facilidad para interactuar en espacios sociales, como señala el portal 90 Minutos.
No obstante, el aumento en la popularidad ha traído consigo la proliferación de mitos y desinformación, especialmente en torno a los potenciales riesgos que las carillas podrían suponer para los dientes naturales. Una de las creencias más recurrentes es la que atribuye a este procedimiento daños considerables a la estructura dental. Para aclarar este punto, la doctora Diana Pulgarín, especialista en odontología estética, explica que la idea de que las carillas desgastan los dientes pertenece a una visión obsoleta y desconectada de los desarrollos actuales en la disciplina.
De acuerdo con Pulgarín, la odontología contemporánea ha experimentado una transformación significativa. La meta principal ahora es preservar al máximo el tejido dental original. Esta perspectiva moderna sustituye prácticas pasadas donde se realizaban grandes desgastes, enfocándose en técnicas que conservan la integridad de cada pieza. A juicio de la especialista, "entre menos toquemos el diente, mejor va a quedar el procedimiento", subrayando que el éxito depende también de la idoneidad del profesional y de una adecuada planificación clínica.
La tecnología ha permitido el perfeccionamiento de métodos mínimamente invasivos, llegando incluso a implementar carillas que requieren una intervención casi nula o imperceptible sobre el diente. Este avance favorece que, si el paciente recurre a un odontólogo con la debida preparación en estética dental, la posibilidad de causar daños estructurales disminuye considerablemente. Así, el verdadero riesgo se asocia más a la falta de experiencia o criterio del profesional que al procedimiento en sí.
No obstante, Pulgarín advierte sobre la importancia crucial del autocuidado una vez colocadas las carillas. El mayor peligro para la salud oral no proviene de las carillas, sino de los hábitos higiénicos de la persona. Una limpieza deficiente puede provocar caries, filtraciones o enfermedades en las encías, incluso cuando la colocación del tratamiento ha sido óptima. Por ello, el cepillado regular, el uso de hilo dental y los controles periódicos resultan fundamentales para asegurar la durabilidad y la eficacia de las carillas dentales, tal como resaltan medios especializados y entrevistas con expertos. De esta forma, la clave no solo radica en el avance técnico o en la selección del profesional, sino también en la responsabilidad diaria del paciente para mantener su salud oral tras este procedimiento.
¿Quiénes pueden optar por un tratamiento de carillas dentales?
Muchas personas se preguntan si las carillas son una opción viable para cualquier caso. Esta inquietud es relevante ya que, según los especialistas citados en el artículo, el tratamiento debe ser cuidadosamente evaluado por un profesional para determinar su conveniencia. Los criterios que se consideran incluyen el estado general de la salud oral, la presencia de caries o enfermedades periodontales y las expectativas estéticas de cada paciente. Por lo tanto, acudir a una consulta con un odontólogo especializado es esencial para evaluar la idoneidad y asegurar que las carillas sean una alternativa apropiada en cada caso individual.
* Este artículo fue curado con apoyo de inteligencia artificial.
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