Lo que inició como una tranquila jornada de pesca en el corazón de Santander, terminó en una odisea de 15 horas bajo las estrellas y la incertidumbre. Una familia oriunda del municipio de San Gil, que aprovechaba el festivo de Jueves Santo para disfrutar de las aguas del embalse de Topocoro, fue reportada como desaparecida luego de que la lancha en la que se movilizaban no regresara al puerto al caer la tarde. La falta de comunicación y el hallazgo de su vehículo abandonado encendieron todas las alarmas de las autoridades departamentales.
El embalse de Topocoro, ubicado a poco más de una hora de Bucaramanga, es uno de los destinos turísticos más concurridos de la región durante la Semana Mayor. La familia sangileña llegó al lugar, estacionó su camioneta y alquiló una pequeña embarcación con el propósito de realizar faenas de pesca deportiva. Sin embargo, el tiempo empezó a correr y, al llegar la noche, el encargado del alquiler notó con preocupación que el grupo no había retornado y que la camioneta permanecía inmóvil en el parqueadero.
La situación se tornó crítica debido a que los celulares de los tripulantes no tenían señal en esa zona del espejo de agua, lo que imposibilitó cualquier contacto. Ante la alerta de una tercera persona, la Policía de Santander activó de inmediato los protocolos de búsqueda y rescate, temiendo lo peor dada la inmensidad del embalse y la falta de iluminación nocturna en el sector.
Finalmente, al amanecer de este Viernes Santo, la familia apareció por sus propios medios, sana y salva. Según explicaron a las autoridades, el motor de la lancha se quedó sin gasolina en medio de la nada, dejándolos a merced de las corrientes del embalse. Sin combustible y sin posibilidad de pedir ayuda por teléfono, los turistas se vieron obligados a pasar toda la noche a la intemperie, enfrentando el frío y la oscuridad total de la represa.
El coronel Luis Fonseca, comandante encargado de la Policía de Santander, entregó un parte de tranquilidad tras el suceso: “Nos enteramos y activamos todas las alertas. Estas personas quedaron sin señal y una tercera persona alertó la desaparición. Afortunadamente, esta mañana la familia entregó la lancha sin ninguna novedad médica o de gravedad”. A pesar del “sustazo”, los integrantes de la familia no presentaron complicaciones de salud y pudieron reencontrarse con sus allegados.
El coronel Fonseca aprovechó el incidente para enviar un mensaje contundente a los cerca de mil turistas que visitan el embalse en este cierre de la Semana Mayor. La principal recomendación es no realizar actividades de navegación de manera informal y verificar siempre el estado técnico y el suministro de combustible de las embarcaciones antes de zarpar.
“Siempre se recomienda hacer esto con personas responsables que conozcan el sector. Se pide que se haga con empresas turísticas que cumplan con los protocolos”, enfatizó el oficial. Este incidente sirve como recordatorio de la fragilidad de la seguridad en zonas rurales donde la cobertura de telefonía móvil es nula, un factor que convirtió una simple falta de combustible en un operativo de búsqueda a nivel departamental.
Con el regreso de esta familia a San Gil, el departamento de Santander cierra una jornada de Jueves Santo marcada por la tensión, pero con el alivio de haber evitado una tragedia mayor en uno de sus principales atractivos turísticos. Se espera que para el Plan Retorno del domingo se intensifiquen los controles en los embarcaderos para garantizar que situaciones como esta no se repitan.
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