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Escrito por:  Fredy Moreno
Editor jefe     Oct 26, 2026 - 7:22 am

El presidente Donald Trump respondió con una de sus frases vagas a una pregunta sobre la presencia de la líder opositora venezolana María Corina Machado en su país: “Espero que esté a salvo. Es una mujer muy agradable. Pero nos está yendo realmente bien en Venezuela”, dijo el mandatario al salir de la Casa Blanca, como si apenas se enterara, como si le importara poco. Pero es claro que, sin su anuencia, Machado no hubiera podido conseguir su objetivo, y menos desde Colombia, como aseguró en un comienzo el diario español ABC.

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Este fin de semana trascendió que el senador Rick Scot, aliado de Machado, intensificó en los últimos días las llamadas al presidente Trump y al secretario de Estado, Marco Ribio, insistiendo en la necesidad de facilitar que la líder opositora regresara a Venezuela. Ya lo había intentado en siete oportunidades sin logarlo porque el régimen se lo impidió. Y hubieran ocurrido el octavo y otros intentos más, si Trump no lo hubiera aprobado.

La mano de Trump en el regreso de Machado también se evidencia en un trino de Rubio, según el cual “las condiciones que permiten el regreso seguro de la Sra. Machado a Venezuela son el resultado directo de las conversaciones de reconciliación respaldadas por Estados Unidos, que ya han propiciado la liberación de cientos de presos políticos y el regreso del exilio de cientos de figuras de la oposición. Estados Unidos espera que se sigan respetando las libertades de todos los sectores de la política venezolana”.

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La congresista estadounidense María Elvira Salazar sugirió la misma idea cuando anunció que Machado “está de vuelta en el país para hacer su rol de organizar las fuerzas de oposición en miras a unas próximas elecciones presidenciales”, y aseguró que “hay que darle todo el crédito al presidente Trump, a su administración y al secretario Marco Rubio porque han permitido que en enero Maduro se fuera, y están creando la plataforma para que las fuerzas democráticas se puedan organizar y que haya unas elecciones libres y transparentes auspiciadas por los Estados Unidos”.

Hasta el equipo internacional de Machado apuntó hacia Trump. “Deseamos expresar nuestro especial agradecimiento al Presidente Donald Trump, al Secretario de Estado Marco Rubio y al Gobierno de los Estados Unidos por su compromiso y liderazgo”, escribió en X Pedro Urruchurto. “Las acciones emprendidas el 3 de enero abrieron un camino que ahora permite avanzar hacia una transición democrática y la celebración, en un futuro próximo, de elecciones presidenciales libres, justas y verificables”.

Dinorah Figuera, jefa de la delegación opositora en la mesa de diálogo político con el chavismo (una delegación armada sin Machado, la representante más aclamada de la oposición), también dijo que el regreso en “libertad” de Machado es el resultado directo de la “fortaleza” de las conversaciones que mantienen con el apoyo de Estados Unidos y de los avances hacia la obtención de garantías plenas para los venezolanos.

Si hubiera estado en las manos de los hermanos Delcy, presidenta interina de Venezuela, y Jorge Rodríguez, presidente de la chavista Asamblea Nacional, Machado no hubiera podido regresar. Pero su presencia en Venezuela deja, en principio, dos cosas claras: 1) reitera la subordinación de la interina presidenta Delcy Rodríguez al mandato de Trump, y 2) confirma que la interlocución con Trump y Rubio no es exclusiva de Delcy Rodríguez. Ahora Machado entra en ese canal de comunicación.

Venezuela se volvió a agitar con la presencia de Machado

Lo que sigue es, primero, garantizar la seguridad de Machado, algo que se ha convertido en preocupación internacional. Carlos A. Giménez, representante republicano a la Cámara de Estados Unidos, lanzó una advertencia: “Quiero dejar esto muy claro. […] Responsabilizo directamente a Delcy y Jorge Rodríguez, Diosdado Cabello, Padrino López y González López de cualquier daño que pueda sufrir María Corina Machado. Si continúan con las amenazas, terminarán pulverizados como los secuaces castristas que protegían a Maduro. Ya tienen el ejemplo. ¿Entendido?”.

El segundo escenario es fijar lo más pronto posible una fecha para las elecciones en Venezuela en las que Machado pueda participar en libertad. Lo que podría pasar en esos comicios lo anuncian ya las escenas que se vivieron en la tarde de este domingo en torno al recorrido que hizo Machado entre Barquisimeto, en el estado Lara, donde se les mostró a los venezolanos, y Caracas: la gente salió a calles y carreteras para aclamar a la líder opositora, que avanzó liderando una multitudinaria caravana que se armó de manera espontánea, pero fervorosa.

Así transcurrió su paso por los estados de Yaracuy, Carabobo y Aragua, antes de llegar a la capital venezolana, incluso con paradas en las que Machado y los que la salían a saludarla cantaron el himno de Venezuela, conocido como el más bello reconocimiento al bravo pueblo. Todo, con el metafórico trasfondo de la puesta del sol. “¡Solo ordena! ¡Solo ordena, y lo hacemos!”. “¡Hasta el final, María!”, “¡Libertad! ¡Libertad!”, le gritaban a la líder opositora. Así llegó a Caracas, y, de nuevo, a la lucha por la libertad en Venezuela.

Es claro que la presencia de Machado en su país no solo despierta el entusiasmo de sus seguidores. Les pone una fuerte presión a los representantes del régimen que aún se mantienen en el poder, principalmente a Delcy y Jorge Rodríguez, y a Diosdado Cabello y Vladimir Padrino. Lo que queda de el chavismo sigue viendo reducido su espacio y su pervivencia política.

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