El elemento que podría ayudar a esclarecer por qué un avión privado cayó en picada y terminó convertido en una bola de fuego en Florida no está únicamente entre los restos de la aeronave.
(Vea también: Sale a la luz última foto que envió colombiana antes del accidente de jet privado en EE. UU.)
Las autoridades estadounidenses concentran parte de sus esfuerzos en un enorme cráter que quedó sobre una carretera, donde buscan recuperar piezas que permitan reconstruir los últimos momentos del vuelo.
El accidente ocurrió el domingo 1 de noviembre de 2026, cerca de Greenacres, en el condado de Palm Beach. El Learjet 60 transportaba a nueve personas, entre ellas una niñera colombiana. Ninguno sobrevivió al impacto.
La caída dejó un profundo hueco en el pavimento y dispersó fragmentos del avión por los alrededores, incluidos sectores residenciales. La magnitud del impacto y las condiciones en las que quedaron los restos llevaron a la Junta Nacional de Seguridad en el Transporte de Estados Unidos (NTSB) a concentrar sus labores en la recuperación de componentes que podrían aportar información sobre lo sucedido.
La investigación también tomó un nuevo rumbo después de que los especialistas encontraran partes de la cola del avión a varios kilómetros del sitio del impacto. Ese hallazgo abrió una pregunta fundamental: ¿la aeronave comenzó a desintegrarse mientras todavía estaba en el aire o perdió sus componentes durante la caída?
Qué han encontrado las autoridades en el cráter del avión accidentado
De acuerdo con la actualización divulgada por la NTSB el 5 de noviembre, los equipos de investigación comenzaron las excavaciones en el lugar del impacto durante la noche anterior y continuaron con las labores de recuperación. Entre los elementos encontrados figura una parte de uno de los motores.
El cráter, que quedó inundado, representa uno de los principales obstáculos para acceder a los restos que permanecen bajo el pavimento y el agua acumulada. Los investigadores esperan recuperar componentes que permitan establecer cómo se comportó la aeronave antes de estrellarse.
La entidad también confirmó que se han localizado fragmentos lejos del punto de impacto, incluso sobre los techos de viviendas y edificios cercanos. Cada pieza recuperada será trasladada a un lugar seguro para someterla a análisis técnicos.
La NTSB pidió a los residentes que no recojan, muevan ni alteren posibles restos del avión, pues incluso los fragmentos pequeños pueden aportar información importante para determinar las causas del accidente.
Encontraron partes de la cola del avión a varios kilómetros
Uno de los descubrimientos que más llamó la atención de los investigadores fue la recuperación del elevador izquierdo de la aeronave, un componente ubicado en la cola que permite controlar el movimiento del avión hacia arriba y hacia abajo.
Tom Chapman, integrante de la NTSB, explicó que esa pieza apareció dividida en tres fragmentos, distribuidos en puntos ubicados entre 1,3 y 3,8 millas del lugar donde cayó el Learjet 60, es decir, entre unos 2 y 6 kilómetros de distancia.
La ubicación de los restos indica que el componente se desprendió antes de que la aeronave llegara al suelo. Sin embargo, todavía no está establecido si su pérdida desencadenó la caída o si se separó como consecuencia de las fuerzas que soportó el avión durante el descenso.
La recuperación de esa estructura es especialmente relevante porque, sin el elevador, los pilotos habrían tenido dificultades para controlar la inclinación de la aeronave y sacarla de una caída pronunciada.
Hielo y turbulencias, entre las hipótesis que examinan
Las condiciones meteorológicas también ocupan un lugar central en la investigación. Minutos antes del accidente, la tripulación había informado a los controladores aéreos sobre la acumulación de hielo en el avión y las turbulencias que estaban experimentando durante el trayecto.
La aeronave cubría la ruta entre Austin, Texas, y North Eleuthera, en Bahamas. Durante el recorrido, los pilotos reportaron que el hielo era inicialmente manejable, aunque las turbulencias provocaban variaciones importantes de altitud.
La situación empeoró cuando el avión atravesó una zona de precipitaciones. La tripulación solicitó autorización para modificar su altitud y, poco después, declaró una emergencia.
En las comunicaciones finales, la copiloto informó que la aeronave estaba descendiendo a una velocidad alarmante y lanzó varias llamadas de auxilio. Los registros de radio muestran que el descenso pasó de una situación de emergencia a una caída que la tripulación no logró controlar.
La formación de hielo puede aumentar el peso y la resistencia aerodinámica de un avión, además de afectar el funcionamiento de sus superficies de control. Por eso, los especialistas deberán establecer qué condiciones enfrentó el Learjet en altura y qué papel pudieron tener en la pérdida de control.
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